lunes, 19 de agosto de 2013





•La niñera: Epílogo.
Título: Solo la primera parte de la historia.

Respiré profundamente, intentando calmar mi agitada respiración. Mi corazón amenazaba con salirse de mi pecho y estaba conteniendo con una voluntad inexplicable las lágrimas. Levanté mi vista del suelo y miré al público. Mis ojos se encontraron con mis padres que sonreían orgullosos, y justo a su lado la persona más importante que tenía en mi vida. Cuatro años juntos habían sido suficientes como para que lo amara con mi vida, como para que pudiera dar todo por él sin dudarlo ni un segundo. Le sonreí y él me guiñó un ojo, justo antes de que mi mamá le diera un codazo y Justin se quejara. Según mi nada buena lectura de labios había visto, ella había dicho algo como “no la desconcentres”. Me reí, pues ya era muy tarde para eso, los nervios se habían evaporado y mi vista estaba prendada a él.

Movió sus labios, y luego de haber escuchado tantas veces esa frase, entendí perfectamente que había dicho “te amo”. Le sonreí, justo antes de apartar mi vista de él antes de que en serio me desconcentrara.

Alicia Jenkins, ya casi me toca y termina esta tortura.

Ella se acerca a la directora que le entrega su diploma y su declaración de graduado.

“_________(TN) Jones”

Respiré con profundidad y con una sonrisa de oreja a oreja me acerqué al podio. La directora me entregó la declaración y mi diploma un momento antes de darme un beso en cada mejilla y posar para la foto, donde el flash me cegó. ¡Ya estaba! ¡Al fin era una graduada! Oficialmente yo era abogada criminalista, ya no más estresante universidad y estresantes exámenes.

Luego de que nos entregaran a todos los diplomas, Vanessa y yo corrimos a abrazarnos y empezamos a gritar como locas. Los sombreros de nuestros trajes volaron por el aire. Jamás pensé que graduarme se sentiría así, me sentía feliz pero a la vez sentía un vacío enorme en el estómago. Dejaba el lugar en el que había estado durante seis años para empezar un nuevo capítulo de la historia. ¿Estaba lista para esto? Quizás no, pero estaba con la persona que amaba y eso era lo importante. Además de que ya estaba harta de las veces que Justin se burlaba en broma cuando me veía estudiando para los exámenes ya que él al ser un año mayor había entrado un año antes a la universidad, y por ende salido uno antes.

—Felicitaciones, preciosa -Me dijo y me abrazó, era increíble que luego de…15 años ese apodo siguiera causándome mariposas en el estómago. Justin se separó luego de un largo momento cuando se escuchó el carraspeo de mi madre. Él me soltó a regañadientes y me abracé con fuerza de mis padres antes de ponerme a gritar como loca otra vez cuando Vanessa se acercó con sus padres que querían felicitarme.

Todo el cóctel posterior a la entrega de diplomas fue algo agitado. Gente acercándose a saludarme, felicitarme y gente que se empeñaba en hablarme cualquier tontería como si conspiraran para no dejarme estar con mi novio.

—Tranquila -Susurró él en mi oído mientras me abrazaba por la espalda- Tendremos mucho tiempo en la Luna de Miel.

Yo sonreí, y solté una risa tonta cuando depositó un pequeño beso en mi cuello que me hizo cosquillas.

—Pero todavía falta un mes para eso -Alegué como niña pequeña y me giré, enredé mis manos en su cabello y dejé que nuestros rostros estuvieran muy cerca-
—Pues según tu madre un mes se pasa volando -Justin río- Yo rodé los ojos.
—Ni me lo recuerdes, ayer me tenía histérica recordándome cada cinco minutos que aún me faltaba comprar el vestido.
—¿Qué importa eso? -Me acarició la mejilla- Sin darnos cuenta estábamos bailando lentamente una música que era más rápida de lo que nosotros queríamos creer- Puedes elegir lo que sea, estas guapa con lo que sea.

Mis mejillas se incendiaron. ¡Odiaba que me hiciera sonrojarme como una chiquilla de 15 años!

—Te ves tan tierna cuando te sonrojas.
—Y tú te ves tan golpeable cuando me dices eso -Fingí una sonrisa- Justin me ignoró y enterró su cabeza en mi cuello.
—Hueles tan bien… perfecta. No sabes cuánto deseo que llegue Agosto para que nos casemos de una vez.
—¿Cuál sería la diferencia, entonces? -Le dediqué una pícara sonrisa-. No haríamos nada que no hubiéramos hecho antes
—Permítame contrariarla, futura señora Bieber, pero ya no tendría que ocupar la fastidiosa palabra “futura”.
—Te amo. ¿Lo sabes?
—No lo sé -Fingió inocencia-
—Te amo -Susurré. Justin levantó su rostro y me sonrió antes de unir sus labios con los míos brevemente. Intenté hacer más largo el beso pero incluso así él se apartó, yo lo miré con el ceño fruncido.
—Tu padre está observándonos fijamente desde una distancia nada prudente. No quiero hacerlo enfadar ahora así que mejor no.

Yo me reí.

—Muy en el fondo sabe que adora que seas tú mi futuro esposo y no otro. Lo conozco.
—Espero que así sea -Besó mi nariz, suavemente. Yo cerré los ojos durante los cinco segundos que ese roce duró-. Por cierto, no olvides que no dudaré en pedir el divorcio si te conviertes en una amargada.

Yo me reí al escucharlo pronunciar las mismas palabras que yo había pronunciado un año atrás en su graduación. No Era nada nuevo que los abogados eran personas frías y calculadoras, pero estaba segura de que yo no me convertiría en eso, y menos él.

—Lo tengo claro, Bieber, no tienes que recordármelo -Sonreí- No sé por qué siento que somos los únicos idiotas bailando música tecno como si fuera el más lento vals.
—Porque somos los únicos idiotas bailando música tecno como si fuera el más lento vals -Dijo con tono cálido y con una sonrisa asomando a su rostro. Darnos cuenta de que esa afirmación era cierta no nos hizo dejar de bailar calmada y parsimoniosamente. Éramos solo nosotros, nadie más. ¿Qué importaba?-
—¿Y vas a decirme dónde me llevarás de Luna de Miel?
—No, preciosa, creo que ya discutimos esto.
—¿Ni siquiera una pista? -Pregunté caprichosamente- Justin rodó los ojos.
—La ville de l'amour -Susurró con un acento que yo no alcancé a entender-
—¿Cómo has dicho?
—Si no has entendido no es mi problema.
—Eres desesperante.
—Y tú eres preciosa -Me dijo, evaporando todo mi pequeño enfado en el aire. De pronto su rostro se puso serio—. ________(TN)…¿sabes que eres lo más importante que tengo? No sé qué habría hecho si no hubieras entrado a mi vida.
—Probablemente ya te habrías contagiado de una enfermedad de transmisión sexual -Murmuré con aire inocente.- Justin frunció el ceño.
—No es divertido.
—No, pero es cierto. Espero que no te hayas tenido que buscar ninguna otra en este tiempo.
—¿Por qué necesitaría a cualquier mujer en el mundo si te tengo a ti? Eres perfecta, preciosa.
—¿Me quieres incluso luego de que tuviste que renunciar a tu vida sexual activa por mí? -Justin negó con la cabeza-
—Alguien esta muy graciosilla hoy…
—Sí -Me reí-
—¿Quién dijo que no tengo una vida sexual activa? -Me miró pícaro. Yo me ruboricé inevitablemente-
—Yo hablo de que eras un mujeriego, de eso hablo.
—Podría tener a mil chicas y nunca sería como tenerte a ti -Ladeó la cabeza. Se acercó y me besó largos segundos en los labios, ignorando la mirada de mi padre encima de nosotros-
—Te amo, y no te preguntaré si lo sabes porque creo que sé tu respuesta -Justin arqueó una ceja pero no dijo nada, en cambio seguimos bailando nuestro baile nada acorde a la música de fondo-
—Te digo que no porque me gusta escuchar que lo digas -Dijo luego de un minuto y sonrió levemente-
—Te amo -Susurré en su oído-. Te amo, te amo, te amo -Miré el anillo en mi mano. Era perfecto, pero era su significado lo que más me gustaba. La forma en la que el anillo se cruzaba dos veces simbolizando que él me elegiría en esta y en otra vida si fuera posible, aunque estaba segura de que de alguna forma en la próxima vida nos elegiríamos también sin siquiera saberlo, pero aún faltaba mucho de esta vida por disfrutar.
—Y yo te amo más.
—No es cierto.
—¡Oh! Casi lo olvido, tu regalo de graduación -Deshizo nuestro abrazo y buscó algo en el bolsillo de su pantalón. Yo lo miré extrañada porque no me esperaba un regalo, ya que Justin era uno de esos hombres que no recordaban dar regalos en otra fecha que no fuera un cumpleaños o navidad. Era una cajita negra de terciopelo de unos 10 centímetros de largo. Me la entregó y yo la abrí con dedos tembloroso. Me mordí el labio con fuerza cuando vi su contenido.

Eran dos colgantes preciosos. Uno tenía la Letra _(TI) y la otra tenía la letra J. La letra J estaba adornada de pequeños diamantes con un suave color turquesa, mientras que la letra _(TI) era más simple.
—¿Te gusta?
—¿Que si me gusta? ¡Qué pregunta idiota no me gusta lo amo! -Chillé y lo abracé con fuerza. Él no dudó en responderme. Cuando nos separamos él se puso detrás de mí y sacó la letra J de su cajita, para posteriormente ponerla en mi cuello. La acaricié con mis dedos, admirándola, tenía ganas de regañarlo por seguir gastando tanto dinero en mí ya que probablemente los diamantes eran reales, pero Justin no entendía, amaba complacerme incluso si eso traía un sermón de mi parte-
—¿Debo intuir que éste es para ti? -Dije refiriéndome a la letra _(TI)-
—Intuyes bien, corazón -Murmuró con cuidado- Yo me mordí el labio y también saqué el colgante de su caja.
—Ahora yo te pondré el tuyo -Dije como niña pequeña emocionada con su juguete nuevo. Rodeé a Justin y le puse el colgante. Habría sido algo complicado ya que él era considerablemente más alto que yo, pero con mis zapatos con aguja de tacón se hizo más fácil, aunque de todos modos estaba lejos de alcanzar su altura. Me puse en puntillas con mis tacones  y deposité un beso en su cuello antes de abrazarlo por la espalda- Te amo.
—También yo, preciosa -Dijo y giró para hacernos quedar de frente. Envolvió mi cintura con sus brazos y yo envolví con los míos su cuello- Puedes quitártelo cuando te aburras de mí -Sonrió-. Te amo.

Yo lo besé en respuesta algo me decía que tendría ese collar durante mucho, mucho tiempo.



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http://nuncadigasnuncaadaptada.blogspot.com.es/  Y ESTA ES NUEVA LA DE NEVER SAY NEVER ES ADAPTADA DE OTRA CHICA LEERLA PORFA Y OJALA COMEMNTEN MAS Y TENGA MAS LECTORAS O SI NO LA CANCELO

viernes, 16 de agosto de 2013


Importtante


QUE DA UN CAPITULO MÁS Y SE ACABÓ CHICAS DEJARME VUESTRAS OPINIONES BESOS.


http://nuncadigasnuncaadaptada.blogspot.com.es/

 NUEVA NOVELAAA ADAPTADA SIII ESPERO QUE LA LEAN TAMBIEN PORFAVOR Y QUE RECOMENDEIS LA NOVE SE LLA NEVER SAY NERVER Y ES DE JUSTIN IGUAL.



•La niñera• |Capítulo 37 y último|

Mi mamá estaba hablando algo con Pattie. Yo prefería evitar la mirada de desaprobación de mi padre sobre mí. No había aceptado muy bien la idea de que me iba a vivir con Justin incluso luego de que lleváramos cinco meses juntos, siempre había sido muy sobreprotector con respecto a los chicos, ni siquiera a Alex lo había aceptado y eso que aparentaba ser el chico perfecto. Mi madrese lo había tomado mal al principio, pero luego se había entusiasmado tanto con la idea de que me fuera a vivir con el hijo de su mejor amiga de siempre que hasta me ayudó con las maletas.

Me despedí de mis padres y de los de Justin. Ignorando la fría despedida de mi padre. Ya no me importaba qué pasara o qué los demás pensaran de nosotros, solo sabía que lo amaba y él me amaba a mí. Eso era suficiente.

—Siento que tu padre me odia  -Murmuró Justin cuando ya nadie podía oírnos dentro del coche en marcha.
—No eres el único que siente eso es que es algo sobreprotector, pero he preferido no intentar persuadir su opinión sobre irme a vivir contigo porque no tiene ningún derecho sobre mí, no puede simplemente ausentarse la mitad de mi vida y luego creerse en el derecho de molestarse porque me quiero independizar de él.

Justin me sonrió. Agarró mi mano y la llevó a la palanca de cambios y puso la suya sobre la mía. ¡Así cualquiera amaría viajar en coche! Siempre lo hacíamos, porque parecía que estar un segundo separados nos volvía loco a ambos, incluso si era a solo centímetros de distancia.

El apartamento ya estaba amueblado. Justin me dejó encargarme de la decoración nueva porque uno no podía dejar eso en manos de los hombres. Era bastante espacioso, quizás demasiado para tan solo dos personas. ¿Pero qué importaba? Íbamos a estar juntos sin padres ni niños alrededor, aunque de todos modos no podría no extrañar a mis padres y a Jazzy y Jaxon.

Saludamos al guardia del edificio quien nos abrió con una sonrisa el portón eléctrico. Justin estacionó el coche en el 1501. El edificio tenía 36 pisos y nosotros vivíamos en el 15, el cual tenía una vista perfecta de una parte favorecedora de la ciudad de California.

Justin se bajó y me abrió la puerta, le agradecí con una sonrisa y abrazados nos fuimos al ascensor. Marqué el piso 15 y las puertas se cerraron.

Justin me besó de improviso, fervientemente, sin que si quiera me lo esperara. A pesar de que me sorprendió, ni siquiera dudé en enredar mis manos en su cabello y apretarme contra él. Seguimos besándonos sin que nos importara si alguien entrara hasta que las puertas se abrieron en nuestro piso. Seguíamos besándonos cuando llegamos a la puerta del apartamento.

—Extrañé hacer esto, con tu padre mirándome mal cada dos segundos no me parecía algo muy apropiado -Dijo- Yo sonreí sobre sus labios, a ciegas Justin rebuscó en su bolsillo las llaves y abrió la puerta. Me tomó en brazos y yo rodeé su cintura con mis piernas justo antes de que él cerrara la puerta con mi espalda y me afirmara contra ella. Seguimos besándonos como si no existiera nada más que nosotros en el mundo. Era perfecto.

Nos besamos así solo unos minutos más, hasta que nos dimos cuenta de la hora y de que en 20 minutos teníamos una reservación en un lujoso y caro restaurante que no valía la pena desperdiciar. Así que yo salí corriendo a nuestra habitación y rebusqué lo que me pondría en mis maletas aún no desechas.

Me puse un hermoso vestido azul que mis padres me habían regalado para mi cumpleaños número 17 y unos tacones color blanco. Me maquillé solo un poco, me puse unos pendientes a juego con los zapatos, una pulsera a juego con el vestido y un anillo de plata.

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Había estado lista en un tiempo record de diez minutos. Creí que había sido rápida pero él ya estaba vestido con un esmoquin azul marino que lo hacía combinar con mi vestido. Yo me mordí el labio.

—No hagas eso al menos que no quieras llegar al restaurante -Envolvió mi cintura con su brazo y depositó un suave beso en mi cabeza- Luces hermosa como siempre.
—Gracias -Sonreí-

No nos tardamos mucho en llegar al restaurante porque quedaba a tan solo unas calles del edificio. Un señor impecablemente vestido nos ofreció las buenas tardes.

—¿Reservación a nombre de quién? -Preguntó, con un ligero acento británico-
—Justin Bieber -Respondió Justin-
—Síganme, por favor -Pidió- Lo seguimos hasta una mesa junto a la ventana. Justin pidió sin siquiera mirar el menú ni consultarme. Yo lo miré con el ceño fruncido cuando el camarero ya no estaba.
—¿Qué?
—Gracias por preguntarme qué quería comer.
—Solo confía en mí -Dijo al mismo tiempo que me regalaba una hermosa sonrisa y su mano se entrelazaba con la mía. No pude evitar sonreírle de vuelta y que el enfadóse fuera volando-
—Está bien, Bieber, te salvas de ésta -Le advertí, él negó con la cabeza riendo-
—Voy al baño, vuelvo enseguida -Murmuró y se levantó de la mesa, desapareciendo en el pasillo que daba a los baños. Yo suspiré y empecé a jugar con la trenza que me había hecho en el cabello. Tres minutos después el camarero dejó una pequeña carta con una rosa roja encima. Yo lo miré extrañada.
—Disculpe, ¿qué es esto?
—Me disculpará, señorita, pero no sé lo que dice, debería leerla -Me dijo con una sonrisa y se fue. Yo miré el sobre y la rosa, quizás había sido un error, pero cuando vi mi nombre escrito en él me di cuenta de que no lo era-

Lo abrí con dedos temblorosos, presa de la emoción.

“Querida ________(TN), en realidad no he ido al baño como te dije, me he escondido de ti. ¿Te gusta jugar al escondite? A mí sí, recuerdo que jugando a eso dimos nuestro primer beso, y lo mejor es que fuiste tú la encargada de ser la primera. A ver si me encuentras. ¿Te gusta la rosa? Creo que sus pétalos rojos la hacen perfecta.

Me mordí el labio sonriendo como una estúpida. Dejé la cartita sobre la mesa. ¿Al escondite? ¿Y cómo suponía él que lo encontraría?

Releí la carta y me fijé que las palabras “pétalos” y “perfecta” estaban más oscuras en la carta que las otras palabras.

Pétalos…

Una bombilla imaginaria se encendió arriba de mi cabeza y tomé la rosa. Me fijé en cada uno de los pétalos hasta que encontré uno con marcador negro encima. Sonreí y lo arranqué de la flor.

“Sube las escaleras”

Levanté mi mirada y recorrí el lugar. Unas escaleras en forma de espiral llevaban hasta un lugar que no alcanzaba a distinguir. Me levanté de la mesa y con cuidado me acerqué a ellas, las subí lo más rápido que mis tacones me permitieron. Llegué a una puerta con una papelito color pastel pegado. Lo arranqué y lo desdoblé.

“Los recuerdos se atesoran en cofres como verdaderos tesoros. ¿Por qué no entras?”

No entendí a qué se refería con eso, pero de todos modos entré. La habitación estaba oscura y solo era iluminada por la luz de la luna, cuyo reflejo se acentuaba en una pequeña cajita que estaba en el suelo. Una enorme sonrisa adornó mi cara cuando me di cuenta de que se la había regalado a Justin en su octavo cumplaños luego de que se quejara de no tener dónde guardar su canica. Era una cajita pequeña y simple, que podría simplemente significar mucho. Me acerqué a ella y la levanté del suelo, abriéndola con cuidado.

Con la luz de la luna de apoyo pude divisar dentro un anillo, tragué con dificultad mientras lo sacaba de la caja. Era un hermoso anillo que se entrelazaba dos veces antes de terminar con un pequeño diamante en forma de corazón al centro. Todo el aire abandonó mi cuerpo.

—El doble cruce del anillo simboliza las vidas de dos personas, y el diamante significa amor. El cruce doble significa que te elegiría en ésta y en otra vida, siempre, porque te amo -Escuché a mis espaldas- Mi corazón se detuvo y ni siquiera pude voltearme a mirarlo. Sentía las lágrimas abordando mis ojos. Las manos de Justin me envolvieron por detrás y su rostro se escondió en mi cuello- Te amo, y te amaré siempre a pesar de todo, no sé lo que me hiciste, ________(TN), pero me gustaría que cuando terminemos la universidad te casaras conmigo. Sé que aún faltan algunos años, pero quiero hacer esto ahora, saber desde ya que voy a obtener un sí por respuesta.

Yo me giré y lo abracé con fuerza, sin poder contener las lágrimas.

—Eres un tonto, Justin -Dije entre sollozos- Mira lo que me haces. ¡Por supuesto que sí! Haría cualquier cosa que significara estar contigo, siempre.
—Te amo, preciosa, no sabes lo feliz que me haces—Me dijo y me dio unas vueltas en el aire mientras yo reía. Cuando mis pies tocaron el piso lo besé con fuerza, nuestros labios danzando un dulce baile que ambos conocía tan bien. Justin se separó con cuidado y cogió el anillo de mi mano. Se arrodilló frente a mí haciéndome llorar aún más. Cogió mi mano y sin despegar su mirada de la mía me puso el anillo en el dedo anular. Se levantó y me abrazó con fuerza- No llores…
—No me pidas eso -Gemí- sabes que soy sensible.
—Lo sé, me encantas, _________(TN), te amo.
—También te amo  -Susurré y por primera vez nos besamos oficialmente como comprometidos-









—Me lo pensaré.

Dos semanas más tarde ingresamos a la universidad. El fin de las vacaciones y de mi trabajo como niñera. Pattie y Jeremy me habían pagado 800 dólares, doscientos dólares de más por el gran trabajo que según ellos había hecho.

Justin y yo estábamos perfectamente; era tan divertido ir por el campus de la mano o abrazados y ver como todas las chicas me envidiaban, y yo me encargaba de cualquier manera de mostrarles que él era exclusivamente de mi propiedad.

El problema iba con Vanessa, todavía no le había hablado, dos semanas desde la discusión. Alex está con ella, los he visto tomados de la mano, no me molesta, ella se ve feliz, solo me molesta el hecho de que no me lo dijera. ¿Desde cuándo mantenía esa relación Alex? ¿Desde antes de que nosotros dos nos conociéramos? Me dolía que estuviera presente la posibilidad de que un chico que decía amarme me hubiera engañado con mi mejor amiga mientras éramos novios.

Me olvidé de los problemas con Vanessa cuando me encontré con Shannon Price, una rubia (teñida) hueca y estúpida que me había odiado desde que en tercero de primaria le había echado pintura roja en su cabello perfecto. Me echó pintura negra encima de mi camisa y comenzó una guerra de pintura en el salón, nos llevaron a dirección y al final la culparon a ella de todo. También sabía que había tenido una aventurita con Justin.

Se plantó frente a nosotros y miró nuestras manos entrelazadas. Una sonrisa burlona se adornó en su cara.

—Oh, corazón, ¿Haciendo tu obra de caridad del día?
—No la he hecho, realmente -Respondió Justin- Pero puedo hacerla ahora.
—¿Qué? -Preguntó sin entender-
—Esa falda te hace ver como puta, es mi obra de caridad del día evitar que hagas el ridículo y que parezcas prostituta.

Ella frunció el ceño pero luego sonrió y me miró.

—Sí que disfrutaste de mi falda hace unos meses.
—Si lo hubiera hecho me hubiera vuelto a acostar contigo -Murmuró Justin-
—Venga, Shannon, ¿no tienes que irte a prostituir a la esquina? No tenemos tiempo para ti -Murmuré fastidiada-
—Vamos, Justin, la odio, pero no tienes que ser malo con ella. No merece que le hagas ilusiones, todo el mundo sabe que no te durará más de una semana -Y se fue-
—No le hagas caso -Gruñó Justin-
—No lo hago -Dije y me encogí de hombros, Justin pasó su brazo por mis hombros y besó me nariz-
—Nos toca juntos la siguiente clase, amor, ¿dónde demonios queda la clase C28? -Preguntó mirando extrañado la hoja con los horarios de sus clases y el mío-
—No sabía que existiera el salón C28 -Murmuré mirando también las hojas-
—Está en el segundo piso.

Dimos unas vueltas buscando la clase, lo encontramos justo a tiempo porque la campana sonó invitándonos a entrar a clases. Me di cuenta de que ya estaba en la clase Christian, el amigo de Justin. También estaba Vanessa, y a pesar de que probablemente me iba a sentar sola, no quería que Justin se sintiera amarrado a mí.

—Mira, es Chrsitian. ¿Por qué no te vas a sentar con él?
—¿Y tú?
—Me las apañaré sola…
—Pero…
—Justin, no quiero que sientas que tienes que estar las 24 horas del día conmigo.
—No tengo problemas con hacer eso -Murmuró sonriendo-
—No, no lo harás.
—Pero _______(TN)  -Reclamó como niño pequeño-
—Deja de hacer el tonto -Le dije y lo empujé hasta el asiento de al lado de Christian. Él nos miró-
—Hola tortolitos. ¿Al fin te haces un tiempo para estar con tus amigos?
—Solo porque ella me está obligando -Bufó Justin y yo lo empujé para que se sentara- ¡Puedo solo!

Christian y yo reímos, Justin no me dejó irme hasta que le di un corto beso en los labios. Caminé hasta el final de la clase y me senté en un asiento vacío.

—Hey -No habían pasado más de 10 segundos cuando sentí a Vanessa a mi lado. La miré pero ni siquiera me molesté en saludarla- _______(TN), tenemos que hablar.
—Te escucho -Dije, seria-
—¡Lo siento en serio! Te prometo por todos nuestros años de amistad que mientras tú y Alex eran novios yo jamás lo dejé besarme.
—Cuando me decía que me amaba, ¿lo hacía pensando en ti?
—No lo sé, ________(TN) -Dijo- Sonó sincera así que la dejé continuar- 
Solo sé que no quiero perder a mi mejor amiga.

Entonces una idea vino a mi cabeza, era algo malévola pero tenía que hacerlo, para comprobar hasta que punto su amistad llegaba.

—¿Quieres que te perdone? -Ella asintió levemente con la cabeza- Termina con Alex.

Me miró, completamente sorprendida. Sus ojos azules exorbitantemente abiertos.

—Estás bromeando -Dijo, con una sonrisa tenue que desapareció en cuanto yo negué con la cabeza-_________(TN)…
—Es la única solución, Vanessa. ¿Cómo quieres que confíe en ti si lo prefieres a él sobre mí?
—Jamás lo preferiría a él ¡eres mi mejor amiga!
—Luego de esta clase, le dirás, quiero estar ahí para verlo y cerciorarme.
—_________(TN)… -Gimió-
—Es la única forma, Vanessa, no hay más opción.

Ella cerró los ojos un momento, meditando mi oferta. Con esto demostraría cuánto significaba nuestra amistad para ella.

—Está bien—Su voz era un susurro apenas audible. Nuestra conversación no continuó porque el profesor entró en clase.

Fueron dos largas horas de introducción a nuestro nuevo año universitario. No era nada importante, solo explicarnos los funcionamientos y… otras cosas, por eso era que estaba en la misma clase 
con Christian y con Justin, porque mi novio estaba un año más adelante que yo en la universidad y Christian me llevaba por dos.

Cuando el timbre sonó, le dije a Justin que lo vería en el almuerzo. Él me sonrió y besó mi mejilla antes de irse con su grupo de amigos, dejándome con un hormigueo en el lugar en donde sus labios rozaron.

Miré a Vanessa que tenía la mirada perdida.

—¿Vamos ya?

Ella asintió y caminamos en silencio hasta que divisamos a Alex, cuya sonrisa desapareció en cuanto me vio.

—_________(TN)… -Intentó hablar-
—No digas nada -Le pedí con tono serio pero calmado-
—Necesito decirte algo -Susurró Vanessa y la mirada de Alex se dirigió a ella, confundida- Es… importante.
—¿Qué sucede?
—Alex quiero que…
—Ella quiere decirte que te quiere mucho y que yo ya te he perdonado por ser un maldito idiota -Interrumpí. Vanessa me miró sin entender nada, igual que Alex- Entiendo que se quieran, sinceramente no me importa porque acepté ser tu novia solo por despecho a Justin, y eso no estuvo bien, no soy quién para juzgarlos a ustedes, pero antes que nada, quiero preguntarte por qué me pediste ser tu novia si querías a Vanessa.
—Pues… am -Él tartamudeó, pero luego sacudió la cabeza y una media sonrisa adornó su rostro- Porque pensé que ella ya no sentía nada por mí y… pensé en darle celos contigo. Lo siento.
—Y yo quería hacerle a creer a Justin que lo que hacía no me afectaba -Hice una mueca y negué con la cabeza-  Estamos en paz, James.
—En paz, Jones -Dijo él- Yo extendí la mano y él la apretó antes de tirar de ella y unirnos en un abrazo. Nosotros nos reímos mientras Vanessa chillaba algo sobre que me odiaba y que casi le dio un infarto por mi culpa, pero luego se unió al abrazo también.
—Bien, los dejo solos para que hagan las cosas que los novios hacen -Dije y reí, antes de dirigirme a la cafetería-

No tenía ganas de buscar a Justin porque probablemente estaba con sus amigos y no quería molestarlo.

Me serví el almuerzo y gruñí cuando vi que ya no quedaba postre.

Malditos cerdos.

Llevé mi bandeja a una mesa que quedaba al lado de la ventana. Me acomodé y comencé a comer, pensando en que ahora todo en mi vida estaba flotando establemente.

—Dios santo, una señorita tan guapa no debería estar sola -Susurró él en mi oído, causándome un escalofrío en mi espina dorsal. Se sentó frente a mí- ¿Le importa si le hago compañía?
—Siento tener que rechazar su oferta, señor, pero tengo novio -Dije haciéndome la tonta. Él rio-
—Apuesto a que no es lo suficientemente bueno para usted -Me siguió el juego-
—Claro que lo es. Es tierno, divertido, extrovertido y sobre todo muy, muy guapo.
—¿Cuanto tan guapo? -Preguntó frunciendo el ceño- De seguro no tanto como yo.
—Mmm -Fingí estar pensándolo- Ambos están muy, muy bien.

Justin se mordió el labio.

—Pero apuesto a que él no le habría guardado un postre.
—¡Oh dios mío al diablo con mi novio me caso contigo! -Chillé antes de coger el postre. Justin soltó una carcajada mientras yo abría con casi desesperación el envase no era cuento nuevo para nadie que yo era una fanática del flan, sobre todo del de chocolate-
—¿No es el postre luego del almuerzo? -Preguntó, riendo-
—Sí, pero esto es encantador -Dije cerrando los ojos, disfrutando del delicioso postre-
—Te guardé el mío también, sé lo mucho que amas el flan -Yo sonreí con mi mejor sonrisa de comercial, pero cuando fui a agarrar el postre Justin lo alejó- No, no, éste tendrás que ganártelo.
—¡Justin!  -Reclamé- ¿Cómo?
—Primero, comiendo tu almuerzo antes que el postre.
—Sí, papá, enseguida -Rodé los ojos y me encargué de comer-
—¿Cómo te ha ido con Vanessa? -Preguntó de repente-
—Bien, muy bien.
—Y con Alex.
—Supongo que bien también.
—A considerar por el amistosos abrazo que le diste diría que mejor, ¿no?

Yo rodé los ojos, controlando la carcajada que estaba amenazando con salir de mi garganta. Solo Justin Bieber me hacía querer besarlo entero cuando estaba celoso.

—Por favor, ¡no seas celoso! Solo fue un abrazo de tregua. Él está con Vanessa, ¿sabías?
—Bien, como sea.

Luego de lograr reprimir por completo mi risa seguí comiendo. Mi estómago estaba lleno cuando terminé pero ese postre podía conmigo.

—Listo, dámelo -Chillé como niña pequeña-
—Ven a ganártelo -Dijo con aire seductor- Yo me mordí el labio antes de pararme y sentarme a su lado; nuestra mesa estaba al final del comedor, y pensaba tener una sesión de besos con cierta persona, así que esa ubicación era perfecta para no tener curiosos mirando el espectáculo.
—¿Cómo me lo gano, señor Bieber? -Susurré en su oreja antes de sentarme en sus piernas-
—Como usted estime conveniente, señorita Jones.

Yo sonreí y me abracé de su cuello, para luego dejar un reguero de besos por todo su rostro. Sus manos se posaron en mi cintura, y me atrajeron más a él, dejando nuestros torsos completamente pegados entre ellos.

Besé sus labios delicadamente, los delineé. Cuando quise introducir mi lengua en su boca él no me dejó. Yo gruñí sobre sus labios y le tiré el cabello con mi mano derecha, ya que al estar mis brazos envueltos en su cuello tenía un perfecto alcance de éste.

—Auuch, no te lo estás ganando, niña mala.
—Pues tú no me estás ayudando -Bufé- Otra vez lo besé y él otra vez no me dio el acceso que necesitaba, así que mordí su labio inferior, Justin soltó un leve gemido, abriendo su boca involuntariamente dejándome el acceso que necesitaba.

Sonreí, complacida sobre el beso y exploré su boca, que en tan solo tres semanas ya conocía perfectamente bien y que no me cansaba de conocer.

—_________(TN) -Murmuró con voz ronca, advirtiéndome, pero yo me reí e hice caso omiso, seguí besándolo, más fervientemente. En un disparate de rebeldía moví mis caderas sobre él. -Gruñó- Joder, -________(TN), que a ti no te pase nada está bien pero soy un hombre y no puedo ocultar mi evidente excitación.
—Mmm, alguien está en aprietos -Susurré y mordí el lóbulo de su oreja un segundo antes de volver a mover mis caderas sobre él. Gimió levemente y yo sonreí remojando mis labios, sintiendo el bulto de sus pantalones despertando.
—¿Te complace torturarme? -preguntó con voz ronca, yo solté una risita y besé su cuello, para luego tomar el envase de flan y levantarme de sus piernas antes de que pudiera agarrarme-  _________(TN) vuelve aquí -Gruñó-

Yo me senté de piernas cruzadas en la siguiente mesa, mientras abría divertida el envase del flan y me lo comenzaba a comer con el dedo.

—Ven por mí -Murmuré riendo-
—Sabes que no puedo  -Casi susurró- Sus ojos oscurecidos me estaban fulminando
—Oh, qué pena. ¿Por qué no puedes?

Saqué más flan con mi dedo, lo chupé, lentamente. La mirada de Justin posada en ese punto. Sus ojos oscureciéndose cada vez más ¡oh no pensé que fuera tan divertido jugar con él!

—________(TN)  -Murmuró otra vez-

Me acerqué otra vez a él. Volví a sentarme en sus piernas. Saqué otro poco de flan con mi dedo y lo acerqué a su boca.

—¿Gustas? -Pregunté, mordiéndome el labio inferior-

Justin no lo dudo y lamió mi dedo, de una forma tan erótica que ahora el juego se estaba volviendo en mi contra, sin despegar sus ojos mieles ahora negros ningún momento de los míos.

—Mmm, Justin  -Gemí en su oído, con cuidado. Él gruñó antes de envolverme en sus brazos y obligarme a besarlo y nuestras lenguas entraron en una batalla por dominar-
—Te odio, _______(TN). Vas a volverme loco, no puedes hacer esto en público, no es gracioso.
—Me pediste que me lo ganara, no -Susurré en su oído, bajé a su cuello y lo mordí, dejando una marca bastante evidente-
—¿Sabías que el sexo aquí es ilegal?

La voz de Vanessa me hizo dar un respingo, me bajé de las piernas de Justin y me senté a su lado, fulminándola con la mirada. Ella tenía un semblante divertido y Alex que estaba a su lado también tenía uno.

—Oh, Justin -Murmuró Vanessa negando con la cabeza- Mira lo que esta vampiresa le ha hecho a tu cuello.
—________(TN) -Murmuró Justin en tono de regaño-
—Uy, qué enfadón -Rio Vanessa-
—Hola, Vanessa, yo estoy bien, ¿y tú?  -Preguntó el sarcástico-
—Hola, Biebs -Dijo ella, divertida-
—Hola, Vanessa -Murmuró Justin de mala gana-  James.
—Bieber.
—Uy por Dios, ¿Qué no pueden ser mejores amigos o algo? Sería divertido -Dijo Vanessa y río-
—Ay ¿te imaginas las citas dobles? -Estuve de acuerdo. Por las quejas de Justin y Alex ellos no lo estaban, nosotras solo atinamos a reír-




martes, 13 de agosto de 2013




•La niñera• |Capítulo 35|

—¿Qué has dicho? -Preguntó-  No sabía realmente lo que sus ojos decían Justin luego de mucho tiempo había entrado en un compromiso con alguien, no podía esperar que me dijera que me amaba, tan pronto no.
—Yo... Amm… Olvídalo solo…
—No, has dicho… tú… -Lucía nervioso, cuando la que debería estar nerviosa debería ser yo. Miró hacia al lado y luego volvió a mirarme. Se mordió el labio inferior- Dijiste que me amabas…
—Lo siento yo no…
—Dilo de nuevo -Murmuró mientras besaba mi cuello. Mi cara de confusión era espantosa-
—¿Qué?
—Que lo digas de nuevo, di que me amas.

Tragué saliva, ¿se estaba él burlando?

—Te amo -Dije, sin que me interesara si se estaba burlando. No esperaba un te amo de regreso, pero tenía que dejarle claro lo que sentía por élç
—De nuevo -Dijo y procedió a besar mis labios-
—Te amo -Obedecí Justin sonrió sobre mis labios-
—Última vez…
—Te amo, Justin.
—Yo también te amo, preciosa -Me susurró al oído- Una sensación tan extraña como placentera me llenó el cuerpo, de pies a cabeza, una sensación que jamás había sentido en mi vida. Tan nueva, tan única una sonrisa se curvó en mi rostro ante sus palabras, ¿me amaba? ¿En serio lo hacía?

Me besó de nuevo y me obligó a levantarme para deshacerse de mi blusa, lo mismo hizo con los shorts que llevaba puestos y se sacó los pantalones luego de patear sus zapatos. Se acercó a besarme nuevamente, nuestras bocas no buscaban descanso alguno acarició suavemente el interior de mi muslo y gemí sin poder evitarlo, ¿cómo lograba eso con una caricia tan simple?

Depositó suaves besos por mi cuello, luego por el escote de mi sujetador y por último en mi vientre para luego regresar a mis labios.

Sin deshacer el beso, llevó sus manos hasta el broche de mi sujetador. Me reí cuando él soltó un gruñido ya que no podía desabrocharlo.

—No es gracioso -Bufó-
—Lo es  -Dije yo en cambio-

Cuando todas las prendas ya habían dejado de hacer acto de presencia en nuestros cuerpos, nos convertimos en uno de nuevo, y se sintió tan bien, justo como la primera vez. La mejor parte fue cuando Justin cayó rendido sobre mí y me susurró al oído que me amaba.

—¡Justin!

Los gritos de la pequeña Jazzy llamando a su hermano mayor nos despertaron como una hora después, Justin volvió a quejarse se dolor de cabeza. Se iba a levantar pero yo lo detuve.

—Deja, yo voy -Le dije y besé su mejilla. Él sonrió en agradecimiento. Cogí su camiseta y me la puse, ya que mi short y mi blusa estaban esparcidas por toda la habitación, y sinceramente no tenía ganas de jugar a la búsqueda del tesoro.

Fui a mi habitación y saqué unas braguitas para ponérmelas, y ya que la camiseta de Justin me cubría, no me puse pantalón, además no había nadie en la casa que fuera a verme a parte de Justin y sus hermanos, y no tenía que preocuparme por ninguno. Jazzy llamó de nuevo a Justin y yo entré a su habitación.

—¿Qué pasa, dulce? -Le pregunté-
—________(TN), tengo hambre.
—Voy a prepararte la cena, cariño. Te la traeré a tu habitación cuando la tenga lista -
Le dije y miré a Jaxon— ¿Tú también quieres cena, encanto?

Él asintió tímidamente con la cabeza. Yo les di una sonrisa y bajé a prepararles la cena.

Les hice dos vasos de leche y tostadas con mantequillas, ya que eran fáciles de hacer y eran las favoritas tanto como de Justin, Jaxon y Jazzy.

—¿________(TN)?

Me petrifiqué al escuchar la voz de mi madre desde el umbral de la puerta. Me miró de arriba abajo: no me veía hace varios días y lo primero que iba a hacer sería un interrogatorio del porqué llevaba la camiseta de un chico, en vez de saludar.

—Mamá…
—¿Qué es lo que se supone que haces vestida así? -Soltó, enfadada era increíble lo terrible que era mi mamá siempre olvidaba que yo tenía 19 años y que legalmente no tendría que responderle.
—¿Qué iba a hacer? -Pregunté en cambio-
—No te hagas la tonta, jovencita. No estás en tu casa, bien tengo que recordarte que aquí vive Justin y aunque él no esté en este momento, podría entrar en cualquier momento por esa puerta y verte… así… porque supongo que él no está, ¿no?
—Amm… no… él no…no está.
—¿De quién es la camiseta? -Preguntó cruzándose de brazos, seria-
—Mi… mía -Balbuceé-
—¿Tuya? -Río sarcásticamente-No me mientas, ________(TN).
—Es de…
—¿De un chico, no? -Preguntó, ahora furiosa- Andas por ahí actuando como una fulana...
—¡Mamá! -Exclamé- Creo que está de más recordarte que tengo 19 años y que no tienes absoluto control sobre mí ni con quien decido estar, así que pueden, tú y tus estúpidos retos irse a otra parte.
—No me faltes el respeto…
—¡Entonces no me lo faltes tampoco a mí! -Dije- 
 Ahora, puedes retirarte, aquí hay niños pequeños que no tienen por qué andarte soportando. 
—Cuando tu padre se entere…
—Cuando mi padre se entere nada. Se mandan a cambiar, ambos, durante días. Apenas los veo como… una vez a la semana y a veces en dos, y lo primero que haces cuando vuelves es regañarme como si fuera una niña.
—Solo intento cuidarte, ________(TN).
—Pues no lo hagas más -Ella me miró fría, como siempre solía hacerlo. Amaba a mis padres pero eran un caso perdido, el trabajo de abogados los había puesto de piedra, cosa en la que cuando terminara mi carrera de leyes no me convertiría-
—Cuando vuelvas a casa hablaremos seriamente -Fue lo último que dijo y salió de casa-  Ahogué un grito de frustración y me metí a la cocina a buscar la cena. Se las llevé a los chicos en bandeja y luego volví a la habitación de Justin.
—Escuché gritar a tu madre, ¿cierto? Porque si no es así entonces de verdad juro no beber nunca más.
—Sí, era mi madre -Bufé y me acosté en la cama-
—¿Problemas de nuevo?
—Sí, ya la conoces. Ha entrado y ha comenzado a regañarme porque solo llevaba tu camiseta puesta.
—Pues yo creo que te ves jodidamente fabulosa.
—¿Por qué no se lo dices a ella? -Gruñí-
—Porque pediría una orden de alejamiento para que esté al menos 100 metros de distancia de su hija.
—No entiendo… ¿por qué mierda me trata como una niña? Tengo 19, perdió su derecho sobre mí hace dos años, y siempre se sale con “mientras vivas bajo mi techo tendrás que acatar mis reglas” -Justin se rio probablemente por el tono estúpido que había usado al imitar a mi madre-
—Hay una forma de solucionar eso.
—¿Cuál?
—Pues… no creo que te guste la idea.
—Podemos… vivir juntos en el apartamento que tengo cerca de la universidad.

Yo lo miré sin poder creer lo queme decía. El apartamento se lo habían comprado sus padres en luego de enterarse de que había tenido sobresaliente en el examen de ingreso a la universidad. Había escuchado a Pattie hablar de eso con mi madre. Justin estuvo viviendo unos meses ahí, y ya que Jeremy y Pattie le habían prohibido trabajar mientras estudiaba, Justin decidió volver a casa de sus padres para no provocar gastos innecesarios como la luz o el agua a sus padres, aunque mi teoría era que él había sido demasiado holgazán como para vivir solo.

—¿Me estás tomando el pelo?
—¿Por qué lo haría?
—¿Sabes cuánto he soñado con mudarme de la casa de mis padres? -Él negó con la cabeza, divertido- ¡Muchas veces! Pero mi madre me dejó en claro que si quería mudarme ella no acataría absolutamente ningún gasto en la compra, y no tengo tiempo para trabajar y estudiar, no con la universidad.
—Entonces…
—Justin, no sé -Me mordí el labio inferior- ¿Qué van a decir tus padres si nos vamos a vivir juntos?
—Qué no dirían. Se volverían completamente locos de felicidad  -Dijo y se río-  Creen que eres perfecta, y para ellos que una chica como tú estuviera conmigo sería un milagro caído del cielo.
—¿Crees eso?  -Pregunté riendo-
—No lo creo, lo sé.
—¿Y qué hay de mis padres? Querrían matarme, y que conozcan a los Bieber desde hace 12 años no va a cambiar su opinión sobre ti, que por cierto es la opinión de todos los que te conocen.
—¿Qué opinión?
—Que eres un mujeriego.
—Bueno, por tu culpa perdí esa facultad así que no tendrían nada de qué preocuparse.
—¿Es bonito el departamento? -Pregunté mordiéndome el labio inferior-
—Bastante -Respondió con una sonrisa-

Me mordí el labio inferior nerviosa, pensando en cómo sería vivir con Justin, ambos, solos, sin padres molestosos ni niños interrumpiendo. Solo nosotros dos.

lunes, 12 de agosto de 2013




•La niñera• |Capítulo 34|


Ellos se separaron, rápidamente. No estaba muy segura de qué era lo que sentía en éste momento, una mezcla de sentimientos extraños, pero podía jurar que ninguno de ellos eran celos. Sí rabia, enfado. Porque que mi mejor amiga se estuviera besando con Alex significaba que quizás había algo incluso antes de que Alex se fuera a Inglaterra.

—________(TN)… -Me llamó Vanessa pero yo negué con la cabeza. Aún totalmente sorprendida por lo que mis ojos estaban viendo-
—No, no digas nada -Apenas susurré-
—_________(TN), no es lo que parece -Murmuró Alex-
—¿Que no es lo que parece?  -Pregunté sarcásticamente mientras alternaba mi mirada entre ambos- ¿No tienes una excusa más nueva, Alex? Eres mi novio, y tú mi mejor amiga, ¡Y se están besando!
—_________(TN) no entiendes…
—¡Claro que entiendo! ¡Eres una cínica Vanessa!
—¿Yo cínica? ¿Me dice cínica la chica que se estaba revolcando con Justin hace solo unas horas atrás sin haber terminado con Alex?

No pude responder a eso, solo la miré, decepcionada. Una mirada de arrepentimiento brilló en los ojos de Vanessa.

—_______(TN) lo siento no debí…
—No, no debiste -La interrumpí antes de que terminara- Me voy, que sean felices.

Tiré el móvil de Vanessa al suelo, enfadada, cabreada y consternada.

—Y no olvides borrar mi número de tu agenda  -Dije y salí de ahí lo más rápido que pude. Una fina brisa envolvió mi cuerpo, estaba más helada que hace cinco minutos o quizás solo era yo.
—¡________(TN) espera!-Me gritó Vanessa y me alcanzó corriendo. Yo no me molesté en detenerme ni en mirarla- Deja que te explique… ________(TN)… ¡Tú ni siquiera amas a Alex!

Me detuve, furiosa, me di vuelta para enfrentarla.

—No, tienes razón -Dije seria-  Pero eso no quita el hecho de que te estabas besando con él… ¿Qué sientes por él, Vanessa?

Vanessa miró al suelo y respondió en un susurro:

—Me gusta hace mucho tiempo…
—Suficiente, me voy -Dije y seguí caminando, pero como era de esperarse ella me siguió-
—¿Por qué mierda te enfadas? ¡No sientes absolutamente nada por él!
—¿Quieres saber por qué me enfado? -Me detuve de nuevo-  Me enfado porque me mentiste, me ocultaste la verdad, ¡jamás me dijiste que te gustaba Alex!
—¿Cómo querías que lo hiciera si te pidió que fueras su novia apenas un mes después de que los presentara hace tres años? ¡No quería lastimarte! ¡Te gustaba!
—¡Me habrías lastimado! Pero lo habría aceptado, ¡éramos amigas! Que te guste el mismo chico que me gustaba… no es un delito, ¿pero ocultármelo y besarte con él a mis espaldas? ¡Eso sí lo es!

Vanessa iba a hablar pero yo la interrumpí.

—¿Cuántas veces sucedió, Vanessa? Y quiero la puta verdad.
—Muchas -Ella suspiró, pero siguió hablando antes de que yo me diera vuelta-  ¡Pero siempre lo detuve! Le dije que eras mi amiga y que no podíamos besarnos… no podíamos estar juntos porque no quería lastimarte… ahora me besó y yo… pues… no pude detenerme. ¡Lo extrañé! Y sabiendo que tú no lo amabas no me sentí culpable de hacerlo.
—¿Y por qué tengo que creerte? -Bufé- ¿Cómo sé yo que no le seguiste el juego, eh?
—Porque soy tu amiga y no te haría eso.
—¡Oh, por favor! Las amigas no se hacen eso Vanessa, no se mienten entre ellas.
—¿Y qué querías que hiciera, eh? -Ahora ella también estaba enfadada-  Habías roto con Drake Miller luego de lo que el maldito te hizo, estabas destrozada, entonces llegó Alex y pareció que volviste a tomar en cuenta al sexo opuesto. ¿Cómo querías que te quitara eso? No podía simplemente decirte lo que sentía por Alex, porque te conozco y sabía que ibas a dejarlo si yo te decía. ¡Todo lo que hice lo hice por ti!
—¿Y por qué ahora no me dijiste la verdad si ya sabías que amaba a Justin?

Me quedé callada de pronto. Vanessa también lo hizo. ¿Qué acababa de decir yo? ¿Que amaba a Justin Bieber? ¿De verdad lo amaba?

—Solo no se dieron las circunstancias -Respondió en un susurro que yo apenas entendí. Mi cerebro estaba procesando rápidamente las palabras que yo acababa de decir-

Había creído que lo amaba hace algún pequeño tiempo atrás, pero un amor diferente, el mismo amor que le tenía cuando éramos pequeños, y lo amaba, en serio, pero como amigo.

Una cosa era estar enamorada de él y otra cosa era decir que lo amaba.

—________(TN)…
—Lo siento, no quiero discutir esto ahora, Vanessa  -Dije cortante y me fui. Para mi buena suerte Vanessa no me siguió, y aunque lo hubiera hecho, no le habría tomado importancia porque mi cabeza estaba pendiente de todo menos de ella-

Cuando entré a la casa de los Bieber con el corazón latiendo rápidamente, un silencio sepulcral reinaba en el ambiente. Subí las escaleras al segundo piso y miré en la habitación de los dos pequeños. Ambos dormían tiernamente abrazados y tapados con una mantita. Sonreí ante la escena y salí con cuidado de la habitación para dirigirme a la de Justin, quien también estaba durmiendo. Me mordí el labio inferior, apreciando lo hermoso e inofensivo que se veía al dormir.

—Hey, ¿vas a quedarte mirándome mucho rato más o vas a venir a acostarte conmigo? -La voz de Justin me hizo exaltarme, una risita se escapó de sus labios y yo no pude evitar sonreír también. Su acusación, aunque cierta, me sorprendió ya que tenía los ojos cerrados.
—No estoy mirándote  -Murmuré y rodeé la cama para acostarme junto a él-
—Ya, claro.
—Eres un creído  -Lo golpeé en el hombro despacio, y antes de que pudiera sacar mi mano él la cogió de la muñeca y me obligó a abrazarlo, yo obviamente no me negué y me acerqué más a él, haciendo que nuestros cuerpos hicieran contacto. Lo abracé por la cintura fuertemente y él entrelazó sus manos con las mías.
—Estás fría  -Dijo- ¿Te fue bien con Vanessa?

Mala pregunta.

Suspiré y me acerqué aún más a él, dejando mi nariz en su cuello que olía a un perfume que no tenía idea cuál era pero, olía delicioso.

—¿Estás intentando distraerme para evadir mi pregunta?

Yo me reí.

—No, tonto. Me fue bien, solo tenía que devolverle el móvil y ya.
—Pues… suenas algo… no lo sé ¿triste?
—Estoy bien, solo estoy cansada, eso es todo.
—¿Segura?
—Justin no jodas.
—Vale, vale. Seguiría jodiéndote de todas las maneras posibles…
—Justin… -Lo regañé y él se río-
—… Si no tuviera esta resaca, pero la tengo, así que creo que voy a seguir durmiendo.
—Duerme entonces.
—No sin que antes me des un beso -Dijo y se giró para quedar frente a mí, sin embargo no deshice mi abrazo-
—Justin, odio el olor a Vodka, ya te lo dije, así que no  -Dije y me giré, rompiendo el abrazo y dándole la espalda-
—Me lavé los dientes como… tres veces y me enjuagué con enjuague bucal cuatro, además de que me comí un paquete de chicles de menta, tenía que hacer algo mientras lograba que estos dos demonios se durmieran.

Me giré de nuevo, haciéndonos quedar de frente otra vez.

—Eres un idiota.
—Me lo has dicho un par de veces -Estábamos tan cerca que su aliento chocó contra mi rostro al hablar, y definitivamente olía a menta fresca, así que sonreí y lo besé fue un beso lento, tierno, como si tuviéramos todo el tiempo del mundo. Sus manos me tomaron y me pusieron sobre él para hacer más cómoda nuestra posición. Recordé la marca que me había dejado en el cuello y sonreí sobre el beso, bajé a su cuello y le esparcí algunos besos antes de morderlo,  Justin se quejó, pero sabía que era de una buena manera.
—Me la debías -Susurré a su oído y mordí el lóbulo de su oreja, para luego volver a sus labios de nuevo-

Temblé ligeramente cuando sus manos frías se colaron debajo de mi blusa y me proporcionaron suaves caricias, el beso subía de tono a medida que los segundos pasaban y para este momento nuestras lenguas estaban luchando entre sí para poder explorar a fondo la boca del otro respectivamente.

Gemí sobre sus labios y me separé un poco de él solo para volver a sus labios de nuevo y morder cuidadosamente su labio inferior. Nos hizo girar quedando yo debajo de él, completa y gustosamente atrapada. Sonreí sobre sus labios y jugué con su blusa unos segundos antes de que él se percatara y levantara los brazos para que pudiera quitársela. Acaricié su espalda desnuda y luego sus brazos, memorizando cada pulgada de su piel Justin desabotonó mi blusa pero yo estaba tan perdida en sus caricias que ni siquiera me di el trabajo de levantarme un poco para quitármela, en cambio enredé mis manos en su pelo y lo acerqué más a mí.

Mi mente estaba trabajando a mil por hora; sabía que sentía algo por Justin, pero no sabía qué, ¿hasta que punto llegaba?

La respuesta salió sin querer de mis labios:

—Te amo, Justin -Susurré, sin darme cuenta. Justin se congeló y dejó de besarme. Me miró con ojos confundidos, y solo ahí me percaté de que había cometido el peor error de mi vida-




domingo, 11 de agosto de 2013




•La niñera• |Capítulo 33|


Un gemido me hizo despertarme de mi sueño. Abrí los ojos lentamente para percatarme de que me había quedado dormida en el pecho de Justin y que él se estaba quejando de dolor de cabeza.

—Oh, mierda -Gruñó y se masajeó las sienes-
—¿Estás bien?-Le pregunté- ¿Quieres que te traiga un vaso de agua o algo?
—No, no, estoy bien así… es solo que… diablos, no volveré a beber nunca más en mi vida.
—¿Siguiente chiste, por favor?  -Murmuré divertida. Justin sonrió y me abrazó, para luego plantarme un beso en la cabeza.
—¿Por qué eres tan bipolar? Unas horas atrás me odiabas.
—Pero ya no, así que deja de quejarte.
—Entonces… ________(TN) -Su tono se volvió nervioso- 
Aún tenemos que hablar…
—Sí, acerca de eso…  -Tomé una gran bocanada de aire- Acerca de lo que te dije… de Alex… no era cierto.
—¿Entonces por qué…?
—Porque te había escuchado hablar con Ryan lo de la apuesta  -
Gemí-  Y estaba tan enfadada contigo por haberme usado que te hice creer que yo también te había usado en cierta forma.
—________(TN)  -Él se revolvió el cabello- ¿Por qué no te molestaste en hablar conmigo?
—¿Hablar? ¿Luego de escuchar eso? Justin, no me preguntes eso porque creo que ya sabes la respuesta… De seguro tú hubieras hecho lo mismo.
—¿Yo? No, yo habría hablado contigo.
—No es cierto.
—________(TN) -Murmuró frustrado- Hace once años te perdí por no hablar las cosas, te perdí por malos entendidos y no te habría dejado ir sin una explicación antes.
—Bueno. De todos modos no debiste haber hecho esa apuesta para comenzar.
—¿Cuántas veces más tengo que decir que lo siento? Ya te dije que fue… como el mismo día que llegaste y no estaba muy preocupado de lo que sucedía contigo. Además ni siquiera me había acordado de la apuesta hasta que Ryan me lo dijo.
—Sea del modo que sea, Justin, no está bien jugar con los sentimientos de nadie.
—No se suponía que tenía que involucrar sentimientos.
—¿Ahora te estás arrepintiendo?
—No dije eso.
—Pues lo hiciste parecer.
—_________(TN), por favor, tengo migraña y no estoy apto para contratacar tus acusaciones.
—Pues debiste haber pensado eso antes de beber -Me levanté dispuesta a irme, pero Justin me agarró de la mano y me tiró de nuevo contra él- Suéltame.
—¿Te enfadaste?
—No, solo que tengo que ir a ver si tus hermanos están bien.
—Están con Vanessa.
—Es por si acaso.
—Dame un beso y te dejo ir.
—Pues algo así dijiste hace tres horas atrás y veo que sigo aquí.
—Ahora es en serio. Solo un beso.

Me acerqué a sus labios sabiendo que no iba a ser solo un beso, y tal como predije no lo fue. Su mano derecha se enredó en mi cabello y la izquierda me sujetó la cintura para evitar que me escapara. Estuvimos como… 10 minutos besándonos como si no hubiera mañana.

—Ya… ya basta, tengo que… que… ir a ver… a los chicos -Murmuré entremedio de los besos-
—Cinco minutos  -Murmuró y procedió a besar mi cuello. Lo mordió.
—Justin -Dije en un jadeo estrangulado y seguro había quedado marca-
—¿Qué?
—Deja de hacerte el inocente y suéltame.
—Solo cinco minutos  -Regresó a mis labios y los besó otra vez. No había forma de que me escapara al menos que a él se le ocurriera soltar mi cintura.
—No  -Corrí mi cara, pero entonces él comenzó a besar mi mejilla- Justin… por favor…
—Bien, bien -Accedió al fin y me dejó ir. Bajé a paso rápido la escalera y una carcajada se escapó de mis labios al ver el panorama. Vanessa tenía una cara que anunciaba que quería matar a alguien, mientras Jazzy le hacía quién sabe qué en el cabello y Jaxon jugaba con su camiseta negra.
—Veo que se divierten  -Murmuré-
—Mira las cosas que hago por ti y me pagas burlándote -Bufó, luego una sonrisa burlona adornó su rostro-—. ¿Qué es eso, Jones?
—¿Qué cosa? -Pregunté extrañada-
—La increíblemente notoria marca en tu cuello.
—Ah -Por reflejo llevé mi mano a la marca. Mis mejillas se incendiaron-  Eso… nada.
—¿Nada? ¿Qué estuvieron haciendo allá arriba durante las últimas tres horas?
—Nada, Vanessa  -Murmuré fastidiada pero ella obviamente no me creyó, y ni siquiera estaba mintiendo, solo nos habíamos besado.
—Bien, como sea  -Dijo y se levantó del sillón. Jazzy y Jaxon hicieron muecas de disgusto- Lo siento chicos, pero ya me tengo que ir.

Ellos se quejaron y nosotras nos reímos. La acompañé hasta la puerta y nos despedimos.

Justin no bajó en la siguiente hora, tampoco esperaba que lo hiciera con la migraña que debía tener. Luego de dar unas cuantas vueltas por la casa ordenando las cosas que Jazzy y Jaxon habían desordenado, me encontré con el móvil de Vanessa, probablemente se le había quedado o alguno de los chicos se lo habían sacado en un momento en el que no estuviera atenta.

Su casa quedaba a cinco minutos caminando así que iba a llevárselo antes de que se volviera loca. Vanessa no viviría sin su móvil, además probablemente ni siquiera sabía que lo había dejado aquí.

—Justin  -Murmuré desde el umbral de la puerta.
—¿Sí, nena? -Me preguntó con voz cansada-
—Tengo que ir a casa de Vanessa, vuelvo en 15 minutos no más. ¿Te importa mirar a tus hermanas?
—Ve tranquila preciosa, yo los veo.
—Gracias, y por favor, en serio, ten cuidado, vigílalos bien -Dije y me fui a la casa de Vanessa-

En el camino me fui pensando en lo bien que estaban las cosas con Justin luego de todo. Jamás me imaginé que podríamos llegar a ser amigos de nuevo luego de lo que había pasado hace once años, y menos me había imaginado que seríamos novios, porque… claro, era completamente obvio que nuestros mundos eran completamente distintos al igual que lo éramos nosotros, en cada aspecto posible. Según yo jamás me involucraría con un mujeriego como él y sin embargo lo hice, solo esperaba que al estar conmigo cambiara su actitud, aunque por alguna razón confiaba en él y sabía que a pesar de todas las cosas que habían pasado, desde lo de hace 11 años hasta la apuesta, nos iba a ir bien. De todos modos, él no puede ser un rompecorazones toda la vida y yo no puedo estar evitando a los chicos para siempre, supongo que ambos teníamos que aprender del otro. Creo que era por eso que iba a funcionar, porque a pesar de ser totalmente distintos, podíamos complementarnos.

La puerta de la entrada estaba abierta así que solo entré. No había nadie en la sala, lo cual era extraño porque Vanessa ya se había ido hace rato y ya debería estar en casa.

Escuché unas risas en la cocina. Una era de Vanessa pero no estaba segura de quién era la otra, así que caminé unos pasos a la cocina, y simplemente no pude creer lo que vi.

—¿Vanessa? -Pregunté, queriéndome cerciorar completamente que era mi amiga la que se estaba besando con el que por el momento todavía era mi novio. Alex-



•La niñera• |Capítulo 32|



|*|

—Vale, solo quería aclarar eso, no te he usado, ________(TN) -Me mordí el labio y la miré- Estoy enamorado de ti, ________(TN), aunque no lo creas, pero si tú no lo estás no hay absolutamente nada que yo pueda hacer al respecto más que dejarte en paz.

Con el corazón latiéndome agitadamente en el pecho salí de su habitación. Tragué sonoramente, intentando a toda costa no pensar en ella, en sus ojos, en sus labios, en su pelo…

Diablos, ¿cómo no pensar en ella si era lo único que rondaba por mi cabeza todo el puto día? Era exasperante cómo se colaba en cada uno de mis pensamientos sin problema, cómo me hacía pensar en ella cada vez que quería. ¡Simplemente no podía! ¿Por qué no podía ser como las otras chicas? Echamos un polvo y nos olvidamos que nos conocemos. No, pero ella sigue ahí metida en mi cabeza. ¡Maldita sea la hora en la que sugerí que ella cuidara a mis hermanos! Si no lo hubiera hecho no estaría metido en este problema.

Salí de casa rápidamente, no quería que mis hermanos menores me hicieran un interrogatorio de qué me pasaba, sinceramente no quería que nadie me hablara.

Caminé unos minutos sin rumbo hasta que llegué al bar donde solía ir con Ryan los fines de semana a buscar chicas y a tomarnos algo, pero sinceramente ahora tenía más ganas de tomar algo que de encontrar chicas.

—Un vodka, por favor -Le pedí a la chica que estaba atendiendo la barra. Me sonrió, seductora, pero yo no tenía ganas de chicas ahora así que mejor que se fuera a coquetear con otro-
—Enseguida, guapo -Me dijo y un minuto después el vaso de Vodka estaba frente a mí. Lo tomé sin prestarle atención a la chica que no dejaba de hacerme ojitos. Al menos que su nombre fuera __________(TN) Jones, que mejor no se me acercara.

Al principio el líquido quemó mi garganta, pero estaba lo suficientemente cabreado conmigo mismo por enamorarme como para que me importara, además ya en la mitad, el líquido dejó de quemarme e incluso supo muy, muy bien.

Se acabó demasiado rápido para mi gusto.

—¿Me das otro?
—Claro -Dijo la chica con una sonrisa, llenó el vaso de nuevo, lo cogí y me lo tomé rápidamente, como si mi vida dependiera de ello- ¿No estás tomando más de lo que deberías, encanto?
—Qué te importa -Espeté rodando los ojos-
—¿Quieres otro?
—Si fueras tan amable.

Llenó el vaso, cuatro veces más y ya todo a mí alrededor estaba dando vueltas. La música me estaba molestando de sobremanera pero no estaba muy seguro de poder pararme y alejarme del ensordecedor sonido.

—Y bien, guapo, ¿no vas a tomar más?

No sé si era efecto del alcohol o la chica ya no estaba detrás de la barra, sino que estaba sentada junto a mí.

—¿No tienes que atender a los clientes? -Murmuré. Había gemelas frente a mí o yo estaba viendo doble-
—Sí, pero puedo tomarme un rato libre -Murmuró- ¿Y se puede saber por qué has tomado como si no hubiera mañana?
—Porque soy un estúpido.
—¿Por qué un estúpido? -Soltó una risita coqueta. Diablos todo me estaba dando vuelta y esta chica no me dejaba en paz-
—Porque la chica a la que creí que le gustaba me dijo que amaba a otro, ¿divertido, no? -Cogí el vaso y me tomé la última gota que quedaba de Vodka-
—¿Por eso estás mal, por una chica? -Preguntó. No sé si era idea mía o cada vez estaba más cerca de mí- Qué tontería.
—Lo sé -Me di vuelta en el asiento de tal forma que no quedé de frente a la chica, sino que quedé de perfil, viendo las payasadas que estaban haciendo todos a mi alrededor, como enfadarsse por un juego de algo o bailar como un estúpido-

Ella debió haberse levantado de su asiento porque la tenía de pie justo frente a mí. El enorme escote de su blusa, normalmente me habría echo automáticamente ponerla en mi lista de polvos, pero levanté mi mirada a sus ojos, y la miré con frustración.

—Cariño, si no me taparas la vista sería mucho más fácil entretenerme con las idioteces que todos hacen.
—Oh, vamos, solo es una chica, hay muchos peces en el agua.
—Gracias por tu consejo -Murmuré sarcástico-
—Como yo por ejemplo -Se acercó demasiado. Sus labios chocaron con los míos y quise apartarla, pero me afirmó las muñecas y mi poca fuerza me impidió hacer algo-

Esto era repugnante.

—Para ya -Murmuré y con las pocas fuerzas que me quedaban la aparté. Me levante, quería irme, lo que menos necesitaba ahora era una pu-ta seduciéndome-

|*|

Estuve a punto de irme, pero Justin apartó a la chica, quien tenía un notorio rostro irritado. Se levantó y solo ahí fui consciente que a duras penas se mantenía de pie. Ella intentó acercarse otra vez a besarlo pero Justin corrió la cara. El estúpido estaba ebrio y la muy perra se le estaba lanzando.

Con paso decidido me acerqué a donde ellos estaban. Había venido a este bar unas dos veces y reconocí a la chica, era la que atendía en la barra.

—Oye, ¿No tienes que hacer algo más en vez de andar prostituyéndote? -Espeté- Ella se giró y me miró enfadada.
—¿Y tú quién mierda eres como para…?
—Escúchame bien, quiero que me sirvas una bebida, y hazlo antes de que pida hablar con un supervisor para decirle que prefieres entretenerte con los clientes antes que hacer tu trabajo.
—Tú no puedes…
—Oh, claro que puedo, cariño. Sírveme una maldita bebida ahora o terminarás haciendo que te despidan.

Con un gruñido la chica se metió a la barra.

Justin me miraba con el ceño fruncido.

—¿________(TN)?
—No idiota, soy la mujer maravilla, ¿qué creías? -Bufé-
—Pues te pareces mucho a _________(TN).
—¿Cuánto has bebido, pedazo de idiota? -Estaba enfadada con él por haber bebido, así que no podía tratarlo de manera diferente-
—No sé, no recuerdo…
—Ahí está tu bebida -Dijo la chica de la barra-
—¿Cuánto es lo de él? -Pregunté ignorando la bebida-
—Tengo que sacar la cuenta…
—¡Ah! No tengo tiempo para esto, toma y quédate con el cambio a ver si así se te quita lo puta -Puse un billete de 50 dólares sobre la barra. Ignoré lo que la chica me dijo y ayudé a Justin a salir del bar- ¡Eres un grandísimo estúpido!
—¿Quién? -Preguntó confundido-
—Tú, idiota -Le grité, furiosa-

Paré un taxi y ayudé a Justin a meterse en él, sin antes dejar que se pegara en la cabeza contra el coche. Se lo merecía por idiota. Le indiqué la dirección al taxista y éste emprendió marcha.

—Voy a matarte por esto. Cuando estés en tus cinco sentidos te vas a arrepentir de haberme conocido.
—Me arrepentí hace rato, desde que me dijiste que amabas a James.

__________(TN) se mordió el labio. ¿Cómo podía enfadarse con él si ella había hecho todo mal?

—No era cierto.
—¿Cómo que no era cierto? -Preguntó extrañado-
—Te explicaré cuando estés en tus cinco sentidos, ahora mejor cállate.
—Pero…
—Que te calles, ya tuve suficiente con esa rubia teñida…
—¿Estás celosa?  -Miré a Justin quien tenía una sonrisa inocente en su rostro. Rodé los ojos-
—No.
—Pareciera que sí.
—Ya cállate, que hace rato tengo ganas de darte un golpe, no me hagas tener más razones.
—Pero si…
—¡Cállate!

Justin se rio pero al final me hizo caso y no dijo nada. Al llegar le pagué el dinero al taxista, y bajarnos fue una verdadera comedia. Justin volvió a pegarse en la cabeza y luego se puso a reír como estúpido, haciendo que las personas que pasaban por la calle lo miraran mal.

Fue un alivio cuando por fin lo metí a la casa. El muy estúpido se seguía riendo como maniático. Los niños y Vanessa lo miraron sin entender nada.

—¿Y a éste qué le pasó? -Me preguntó Vanessa frunciendo el ceño-
—Le pasa que le faltan neuronas en el cerebro, eso pasa  -Gruñí- Tuve que ayudarlo a subir la escalera y Vanessa tuvo que entretener a los chicos de alguna forma porque no les íbamos a decir que su hermano era un irresponsable y que había tomado de más.

Al llegar a la habitación intenté que se recostara, pero se tambaleó y se calló contra la cama llevándome a mí encima de él, pero parecía que lo había hecho a propósito.

—Suéltame, Bieber, o vas a arrepentirte de haber nacido  -Gruñí al ver que sus manos tenían rodeada mi cintura.

Él negó con la cabeza.

—Dame un beso y te suelto -Murmuró con aire divertido-
—¿Con ese olor a Vodka? Ni en tus mejores sueños.
—Entonces no voy a soltarte.
—Déjame, Justin, no tengo tiempo para payasadas.
—Solo un besito -Murmuró como un niño pequeño-
 Pequeño.

Me mordí los labios y miré los suyos, de verdad quería besarlos. Me acerqué solo para rozar sus labios levemente, pero la eficacia de Justin al besar impidió que solo fuera un roce y se convirtió en una guerra por explorar la boca del otro respectivamente.

—¿Estás enfadada conmigo? -preguntó luego de separarnos por falta de aire-
—Estoy muy enfadada por que hayas bebido.
—Lo siento, ¿me perdonas?

Su tono tierno e inocente era imposible de no perdonar.

—Está bien, pero vuelve a hacerlo y ahí sí que vas a arrepentirte de haber nacido.
—Lo tengo claro  -Me dijo y nos volvimos a besar-










•La niñera• |Capítulo 31|



—Espera—Dijo él -y me siguió-  _______(TN) espera.
—¿¡Qué!? -Casi grité-
—Creo que hay algo aquí que yo no sé -Murmuró- ¿Me vas a decir qué es?
—Sabes perfectamente lo que es.
—Creo que no lo sé, no me vendría mal que lo dijeras.
—Sé lo de la apuesta, Justin -Solté, fue como vómito verbal, no debió haber salido de mi boca, pero no lo pude evitar,  Justin me miró sorprendido-
—¿Cómo te enteraste?
—¿Qué importa? -Dije riendo sin ninguna pizca de humor-
—_______(TN) no entiendes, deja que te explique…
—No tienes absolutamente nada que explicarme, Justin, ya sé la historia.
—¿Hace cuánto lo sabes?
—Lo supe lo suficientemente tarde como para que no me sirviera arrepentirme de mis actos -Dije y subí corriendo la escalera, me metí a mi cuarto dispuesta a cerrar la puerta, pero Justin no me lo permitió y solo la cerró cuando él estuvo dentro- ¡Sal de aquí!
—Deja que te explique, _______(TN), por favor.
—¿Qué quieres explicarme, Justin? ¿Lo mucho que te divertiste usándome?
—________(TN) es cierto, lo de la apuesta, pero me gustas, en serio me gustas.
—Si de verdad te gustara no me habrías usado -Espeté, dolida-
—________(TN) no te he usado.
—Te escuché hablando con Ryan, acerca de que tenías que acostarte conmigo por una apuesta, tu móvil se quedó encendido y escuché todo, pero no es tan malo que haya pasado, porque al menos ahora tengo una excusa para decirte que vuelvo con Alex.
—¿Te dignaste si quiera a escuchar toda la maldita conversación?
—¿Para qué? Ya sabía todo lo que tenía que saber.
—¡No es cierto! No lo sabes, Ryan me preguntó de la apuesta, le dije que sí, que me había acostado contigo, pero le dije que se olvidara de la apuesta, aunque yo hubiera ganado, porque era lo que menos podía hacer. Te juro que ni siquiera me acordaba de la bendita apuesta hasta que él me la recordó hoy.
—¿Y tengo que creerte eso? -Pregunté sarcástica-
—_______(TN) -Gimió angustiado- Si no fuera verdad solo me habría acostado contigo y ya, te pedí que fueras mi novia, ¿Sabes cuántas veces he dicho eso en mi vida? ¡Ni una maldita vez desde que tengo 14 años!
—Quién sabe, podría ser por cualquier razón porque te encanta usar a las personas.
—No es cierto, ________(TN), no uso a las personas, tienes un concepto totalmente erróneo de mí.
—Claro.
—No necesitas una excusa para irte con Alex, supongo que sabes eso -Dijo con tono neutro, yo lo miré intentando descifrar qué era lo que su mirada escondía-
—Ya sé.
—Vale, solo quería aclarar eso, no te he usado, ________(TN) -Se mordió el labio y levantó su mirada del suelo- Estoy enamorado de ti, ________(TN), aunque no lo creas, pero si tú no lo estás no hay absolutamente nada que yo pueda hacer al respecto más que dejarte en paz.

Dicho esto él salió de mi pieza, dejándome con la boca completamente abierta, me esperaba de todo menos que él me confesara que estaba enamorado de mí, el caso era que yo también lo estaba de él, y quise bajar corriendo las escaleras a decírselo, pero había un problema.

Yo ahora estaba con Alex.

Estaba metida en un enorme dilema: si lo que Justin decía sobre la apuesta era cierto, entonces la única hija de puta aquí era yo, porque lo había tratado horrible, le había dicho mil cosas que ni siquiera se merecía, y si era verdad que él estaba enamorado de mí, entonces eso hacía las cosas ponerse aún peores porque eso significaba que le había restregado en la cara que yo estaba enamorada de Alex James y que no debía de ser algo muy divertido escuchar cómo la persona que te gusta te dice que ama a otro cuando ni siquiera era verdad, ahí estaba el dilema, no podía estar con Justin sin lastimar a Alex y no podía estar con Alex sin lastimarme a mí misma. Alex era un gran chico y yo no podía simplemente decirle que ya no me interesaba en lo más mínimo, no luego de que me haya confesado que Vanessa y yo éramos la única razón por la cual él había decidido volver.

Estaba metida en un gran lío justo ahora, no quería lastimar a Justin sin embargo eso era exactamente lo que estaba haciendo en este momento, él me había pedido ser su novia antes de que Alex llegara, y yo lo había desechado porque había sido lo suficientemente tonta como para no escuchar la conversación competa.

Aunque sinceramente ya no tenía dudas acerca de la apuesta, porque Justin tenía razón, si solo le importara acostarse conmigo no me habría pedido que fuera su novia y ahora no me habría confesado que estaba enamorado de mí, ¿pero qué hacer? Yo quería hablar con Alex y decirle la verdad, quería estar con Justin porque quisiera aceptarlo o no yo estaba locamente enamorada de él, pero lastimar a Alex no iba a entrar en mis planes, no luego de que él fuera el mejor chico del mundo durante el tiempo que estuvimos de novios.

Bajé la escalera solo para encontrarme que ahora los únicos ocupantes de la casa eran los dos pequeños y yo, Justin no estaba, y eso en parte era bueno porque no tenía ganas de enfrentarlo ahora. Llamé a Vanessa ya que gracias a que tenía que cuidar a los niños, no podía ir a su casa. Sonaron cuatro tonos antes de que la voz somnolienta de mi amiga contestara el teléfono.

—¿______(TN)?
—He, chica extraña, ¿aún durmiendo?
—Estaba tomando una siesta -Dijo entremedio de un bostezo-

Yo me reí, así era Vanessa, rubia de ojos azules, que vestía siempre de negro y era la persona más dulce del mundo, pero no querías verla enfadada. Conocí a Vanessa gracias a Justin, en parte, porque luego de que Justin me abandonara como a un perro, yo me volví retraída y no dejaba que nadie se me acercara por miedo a salir lastimada de nuevo, el caso era que Vanessa también se retraía debido a su extravagante forma de ser y su extraña forma de vestir, por lo que la profesora siempre nos ponía juntas en los trabajos y proyectos. Al principio Vanessa me odiaba por ser “muy colorida” y yo simplemente no quería dejar a nadie ser mi amigo gracias a Justin, pero al final habíamos terminado queriéndonos.

—Tengo un problema.
—¿Qué te hizo ese hijo de puta ahora? -Gruñó-
—La pregunta correcta sería qué le hice yo.
—¿Lo golpeaste? -Preguntó ilusionada-
—No.
—Pues qué tonta eres, Jones.
—Vanessa hablo en serio. No sé si creer lo que me dijo.
—¿Qué te metió en la cabeza ahora? -Bufó-
—Le dije a Justin que sabía lo de la apuesta, y él me explicó que no era cómo yo pensé que era. Resulta que al principio la apuesta estaba en pie, pero ese día que fuimos a la universidad, Ryan le preguntó acerca de la apuesta, y Justin la suspendió, a pesar de haber ganado, dijo que eso era lo que menos podía hacer luego de haber hecho la apuesta.
—¿Y le crees?
—Al principio no, pero luego me dijo que si de verdad solo me hubiera querido por la apuesta, no habría confesado que yo le atraía.
—¿Y luego?
—Me ha dicho que… que está enamorado de mí -Vanessa soltó un chillido-
 Luego me ha dicho que va a dejarme en paz de todos modos.
—Y tú, cariño, ¿qué es lo que sientes por él? ¿Y por Alex?
—Sabes que estoy enamorada de Justin.
—¿¡Entonces por qué le dijiste que sí a Alex!? -Me regañó-
—¡Tranquilízate!
—No puedes enfadarte porque Justin te haya utilizado y luego utilizar a Alex.
—Lo mismo pensé, pero no quiero utilizarlo, solo no quiero lastimarlo.
—¿Por qué lo lastimarías? -Dijo media desesperada-
—¡Porque le gusto! No quiero herir sus sentimientos de la misma manera que hice con Justin, estuvo mal.
—¿De verdad crees que a Justin puedes dañarlo? Es un idiota.
—Creo que lo he hecho -Me mordí el labio-
—¡Pues si tanto te gusta Justin y tanto le gustas tú qué mierda haces aquí hablando conmigo! ¡Ve a decirle antes de que se busque una chica para follar!
—Vanessa, no puedo dejar a los chicos solos y no sé dónde se ha ido Justin.
—Voy para allá.

Vanessa me cortó y 10 minutos después el timbre de la casa sonó. Abrí y ella entró.

—Rápido, ve a buscar a Justin.
—¿Por qué estás tan desesperada por que lo vaya a buscar? -Pregunté arqueando una ceja- Solo ayer tenías ganas de estrangularlo.
—Sí.. pero… pero… es que si lo que te dijo es verdad entonces ya no lo odio, si no te ha hecho nada.
—Pero.
—¡Que te vayas!
—¡Vale! -Respondí y salí de casa ¿Dónde mierda quería Vanessa que lo buscara?

Me fui a los locales de comida que quedaban cerca de casa e intenté divisarlo, pero no había señal de él. Entré al bar del que según estaba enterada solía ir Justin, y cuando lo hice, deseé no haber entrado.

Justin se estaba besando con una chica.









•La niñera• |Capítulo 30|

Sinceramente aún no me creía que la ilusión que tenía a tan solo un metro de mí fuera real. No fui capaz de articular ninguna palabra ni ningún movimiento hasta que fui consciente de que él me estaba abrazando.

—________(TN), nena, te extrañé mucho.

Le devolví el abrazo solo por acto reflejo, porque aún no estaba muy segura de qué estaba pasando. Los brazos cálidos y fuertes de Alex me envolvieron y me trajeron de vuelta al mundo real. Esto era real y Alex James de verdad estaba abrazándome.

—Alex pero… ¿Cómo…? -Pregunté totalmente sorprendida cuando él se separó de mí y me miró con una brillante sonrisa-
—Volvieron a trasladar a mi padre. Nos dimos cuenta de que la vida en Inglaterra no era para nosotros. No podía acostumbrarse, y yo simplemente te extrañaba demasiado.
—Pero dejaste de escribir.
—Fue porque quería darte una sorpresa. No estaba tan seguro de si podría volver a California, los tramites tardaron unas cuantas semanas.
—________(TN) si es Justin puedes decirle que voy a desfigurar todo su rostro de niño bonito -Dijo Vanessa. Se detuvo en seco al ver a Alex. Lo analizó unos 10 segundos antes de correr a abrazarlos, yo había conocido a Alex gracias a Vanessa, siempre habían sido amigos, y siempre me daba celos verlos juntos, pero ahora… ni siquiera me importaba. Por alguna razón quería desaparecer de ahí- 
¿Qué haces aquí?
—Volví.
—¿Permanentemente? -Preguntó emocionada sin dejar de abrazarlo-
—Espero que sí.
—¡Oh Alex! No sé de ti hace como… 3 o 4 meses.
—Quería darles una sorpresa -Dijo y me sonrió-
—Disculpa a ésta maleducada -Dijo mi hermosa amiga refiriéndose a mí- Pasa, no vas a quedarte ahí fuera.

Alex entró y Vanessa cerró la puerta. Yo no me habría movido si no hubiera sido porque Vanessa me agarró del brazo y me tironeó hasta que quedé sentada en el sillón. Hablamos unas cuantas cosas de las que ni me enteré. Solo me limitaba a asentir y a responder “sí, claro, perfecto” cada vez queme preguntaban algo.

—Vane, me gustaría pedirte un favor -Le dijo Alex a Vanessa-
—Lo que sea.
—¿Me darías un tiempo a solas con ________(TN)?
—Claro que sí -Sonrió y se fue rápidamente a las escaleras que daban al segundo piso-  Estaré arriba un rato  -Y desapareció. Alex me miró con esos ojos azules tan perfectos, que extrañamente ya no me parecían tan perfectos como antes ni me hacían sentir especial bajo su mirada. Tampoco me ponía nerviosa al mirarlo, todo era tan diferente ahora… -
—________(TN), sé que te he dejado en claro que solo vuelvo por ti y Vanessa -Dijo y me tomó las manos- Te quiero, y también lo sabes. También sé que quizás tuvimos que forzar una ruptura, pero necesito saber si aún… sientes algo por mí… ¿me darías una segunda oportunidad?

“Lo siento, Alex… es que… ya no me gustas, porque resulta que me enamoré de un estúpido mujeriego que me acaba de partir el corazón”

Pero todo lo que salió de mis labios fue…

—Por supuesto -Mi sonrisa tiritó, pero él no se dio cuenta y solo me besó. Le seguí el beso, esperanzada de que fuera de nuevo como antes. Pero ya no había chispas, ni mariposas…

Ya no había amor.

¿Por qué le había dicho que sí? ¿Por miedo a lastimarlo? ¿Por lástima? ¿Por rutina? No, solo porque quería refregárselo a la cara a Justin, recordarle que a pesar de su maldita apuesta, la chica lo había desechado, para él yo había ganado, a pesar de que en realidad yo había perdido.

En este momento solo quería escaparme, y dejar a Alex James solo en una mentira mal elaborada para disfrazar lo rota que estaba cuando le dije a Justin que seguía enamorada de mi ex novio.

Aunque escapar no me serviría mucho, porque los abuelos de Justin llegaban mañana y aún tenía dos largas semanas en las que tenían que aguantarlo. Aunque yo tenía una idea que destrozaría aún más su maldito orgullo.

Iba a ser una cínica.

—Oye, ¿Qué hay de lo que dijo Vanessa cuando llegué?
—¿Qué cosa? -Pregunté extrañada-
—Eso de romperle la cara a Justin, ¿Estamos hablando de Justin Bieber, verdad?
—Sí… es que… es que estoy haciendo de niñera de sus hermanos y tuvimos una pequeña discusión, y ya conoces a Vanessa, exagera todo.
—¿Desde cuando Vanessa es exagera…?
—¿Quieres jugo, bebida o algo para tomar? -Me apresuré en interrumpirle-
—No, gracias, en el avión tomé bebida hasta que estuve apunto de explotar, estoy bien.
—Vale… entonces… -No estaba muy segura de qué decir ahora-
—¿Quieres que vayamos a comer algo?
—Amm… vale.
—Voy a buscar a Vanessa para que venga con nosotros.
—Bien.

Mi voz parecía monótona. Alex subió las escaleras y yo me quedé ahí mirando a la nada. Esto. No. Podía. Ser. Cierto.

Como 20 segundos después ambos bajaron las escaleras con tanta calma que me estaban desesperando. En este momento cualquier cosa podía desesperarme, porque estaba entre dolida, rota, sorprendida y arrepentida.

Dolida y rota por Justin.
Sorprendida por Alex.
Arrepentida por estarlo usando.

En parte me sentía segura de esta forma, porque Alex era el único hombre en este mundo entero que no podría lastimarme. Cuando salíamos hace un tiempo, Alex jamás pasaba desapercibido para las chicas de la escuela, y que él fuera de último año lo hacía aún más codiciado, pero no importaba qué tan perfecta fuera la chica que se le insinuara, porque él siempre las rechazaba, incluso cuando yo no podría ni pensar en compararme con ninguna de ellas.

Ahora me sentía como basura. Alex era un increíble chico, pero yo simplemente no me podía obligar a seguir sintiendo algo por él. Estaba completamente rota, pero seguía enamorada de Justin, y haberle dado otra oportunidad a Alex había sido una idea horrible. No podía estar con Justin por haberme utilizado y yo estaba haciendo lo mismo con Alex en este momento.

Un día después me encontraba frente a la puerta de la casa de los Bieber. Respiré unas cuantas veces antes de entrar a la casa, la puerta estaba abierta, así que al menos no tendría que tenerlo frente a frente al momento en el que él abriera la puerta.

Al entrar estaban los abuelos de Justin, jugando con Jazz y Jaxon, también estaba Justin, quien estaba sentado en el sillón con la mirada perdida en alguna parte. Un silencia sepulcral se hizo justo luego de que yo saludara con un débil “buenos días” todos saludaron de buen ánimo. Excepto Justin quien solo se limitó a mirarme y luego perder su vista de nuevo a la nada.

—Hey, ________(TN), ¿quieres jugar? Mis abuelos nos están enseñando a jugar Monópoli -Dijo Jazzy. Yo miré el juego de mesa sin saber qué decir porque todos mis sentidos estaban enfocados en Justin-
—No, gracias, cariño -Fingí una sonrisa, aunque me tiritaron los labios- Estoy algo cansada.
—Bueno, ya que llegaste, linda, supongo que nosotros tenemos que irnos ahora que llegaste  -Dijo Diane y se levantó de la silla en la que estaba, seguida por Bruce. Se quedaron unos minutos para despedirse de todos y luego se fueron, dejando la casa en otro silencio sepulcral-

‘Cínica. Sé cínica’

—Justin… -Susurré sigilosamente y me acerqué a donde él estaba. Me miró con tanto odio que casi retrocedo, pero no lo hice-
—¿Qué es lo que quieres? -Se levantó- ¿Te faltó algo para decir? ¿O tienes deseos de seguir jugando conmigo?

¿Yo jugar con él? Era increíble cómo se podía cambiar de roles tan rápido.

—Dije que lo lamentaba, Justin yo no…
—¿Tú no qué? -Espetó- ¿No quisiste lastimarte? Déjame decirte que ya lo hiciste, eres una manipuladora y mentirosa, justo lo que nunca creí que serías.
—¡No es cierto! Te dije la verdad… yo… ¡Tú eres él menos indicado para hablar de utilizar personas! Te acuestas con todas y…
—No, no -Se rio con amargura- No, querida, la diferencia es que las chicas con las que estoy, saben que yo no estoy para compromisos ni para relaciones, lo saben, sin embargo te pedí ser mi novia, te dije lo que sentía por ti, aparece Alex James de la nada y me dices que lo sigues amando.
—¿Preferirías que te hubiera mentido?
—Preferiría que me hubieras dicho la verdad antes de aceptar ser mi novia.
—Lo que te molesta es que sea una chica quien te rechace-No fue una pregunta, fue una afirmación-
—¡Porque te empeñas en buscar la forma de convertirme en el malo de la película! _________(TN) no te he hecho nada por lo que tengas que culparme.
—¿Estás seguro? ¿Completamente? -Dije y me fui de ahí, sin esperar respuesta-