—Me lo pensaré.
Dos semanas más tarde ingresamos a la universidad. El fin de las vacaciones y de mi trabajo como niñera. Pattie y Jeremy me habían pagado 800 dólares, doscientos dólares de más por el gran trabajo que según ellos había hecho.
Justin y yo estábamos perfectamente; era tan divertido ir por el campus de la mano o abrazados y ver como todas las chicas me envidiaban, y yo me encargaba de cualquier manera de mostrarles que él era exclusivamente de mi propiedad.
El problema iba con Vanessa, todavía no le había hablado, dos semanas desde la discusión. Alex está con ella, los he visto tomados de la mano, no me molesta, ella se ve feliz, solo me molesta el hecho de que no me lo dijera. ¿Desde cuándo mantenía esa relación Alex? ¿Desde antes de que nosotros dos nos conociéramos? Me dolía que estuviera presente la posibilidad de que un chico que decía amarme me hubiera engañado con mi mejor amiga mientras éramos novios.
Me olvidé de los problemas con Vanessa cuando me encontré con Shannon Price, una rubia (teñida) hueca y estúpida que me había odiado desde que en tercero de primaria le había echado pintura roja en su cabello perfecto. Me echó pintura negra encima de mi camisa y comenzó una guerra de pintura en el salón, nos llevaron a dirección y al final la culparon a ella de todo. También sabía que había tenido una aventurita con Justin.
Se plantó frente a nosotros y miró nuestras manos entrelazadas. Una sonrisa burlona se adornó en su cara.
—Oh, corazón, ¿Haciendo tu obra de caridad del día?
—No la he hecho, realmente -Respondió Justin- Pero puedo hacerla ahora.
—¿Qué? -Preguntó sin entender-
—Esa falda te hace ver como puta, es mi obra de caridad del día evitar que hagas el ridículo y que parezcas prostituta.
Ella frunció el ceño pero luego sonrió y me miró.
—Sí que disfrutaste de mi falda hace unos meses.
—Si lo hubiera hecho me hubiera vuelto a acostar contigo -Murmuró Justin-
—Venga, Shannon, ¿no tienes que irte a prostituir a la esquina? No tenemos tiempo para ti -Murmuré fastidiada-
—Vamos, Justin, la odio, pero no tienes que ser malo con ella. No merece que le hagas ilusiones, todo el mundo sabe que no te durará más de una semana -Y se fue-
—No le hagas caso -Gruñó Justin-
—No lo hago -Dije y me encogí de hombros, Justin pasó su brazo por mis hombros y besó me nariz-
—Nos toca juntos la siguiente clase, amor, ¿dónde demonios queda la clase C28? -Preguntó mirando extrañado la hoja con los horarios de sus clases y el mío-
—No sabía que existiera el salón C28 -Murmuré mirando también las hojas-
—Está en el segundo piso.
Dimos unas vueltas buscando la clase, lo encontramos justo a tiempo porque la campana sonó invitándonos a entrar a clases. Me di cuenta de que ya estaba en la clase Christian, el amigo de Justin. También estaba Vanessa, y a pesar de que probablemente me iba a sentar sola, no quería que Justin se sintiera amarrado a mí.
—Mira, es Chrsitian. ¿Por qué no te vas a sentar con él?
—¿Y tú?
—Me las apañaré sola…
—Pero…
—Justin, no quiero que sientas que tienes que estar las 24 horas del día conmigo.
—No tengo problemas con hacer eso -Murmuró sonriendo-
—No, no lo harás.
—Pero _______(TN) -Reclamó como niño pequeño-
—Deja de hacer el tonto -Le dije y lo empujé hasta el asiento de al lado de Christian. Él nos miró-
—Hola tortolitos. ¿Al fin te haces un tiempo para estar con tus amigos?
—Solo porque ella me está obligando -Bufó Justin y yo lo empujé para que se sentara- ¡Puedo solo!
Christian y yo reímos, Justin no me dejó irme hasta que le di un corto beso en los labios. Caminé hasta el final de la clase y me senté en un asiento vacío.
—Hey -No habían pasado más de 10 segundos cuando sentí a Vanessa a mi lado. La miré pero ni siquiera me molesté en saludarla- _______(TN), tenemos que hablar.
—Te escucho -Dije, seria-
—¡Lo siento en serio! Te prometo por todos nuestros años de amistad que mientras tú y Alex eran novios yo jamás lo dejé besarme.
—Cuando me decía que me amaba, ¿lo hacía pensando en ti?
—No lo sé, ________(TN) -Dijo- Sonó sincera así que la dejé continuar-
Solo sé que no quiero perder a mi mejor amiga.Dos semanas más tarde ingresamos a la universidad. El fin de las vacaciones y de mi trabajo como niñera. Pattie y Jeremy me habían pagado 800 dólares, doscientos dólares de más por el gran trabajo que según ellos había hecho.
Justin y yo estábamos perfectamente; era tan divertido ir por el campus de la mano o abrazados y ver como todas las chicas me envidiaban, y yo me encargaba de cualquier manera de mostrarles que él era exclusivamente de mi propiedad.
El problema iba con Vanessa, todavía no le había hablado, dos semanas desde la discusión. Alex está con ella, los he visto tomados de la mano, no me molesta, ella se ve feliz, solo me molesta el hecho de que no me lo dijera. ¿Desde cuándo mantenía esa relación Alex? ¿Desde antes de que nosotros dos nos conociéramos? Me dolía que estuviera presente la posibilidad de que un chico que decía amarme me hubiera engañado con mi mejor amiga mientras éramos novios.
Me olvidé de los problemas con Vanessa cuando me encontré con Shannon Price, una rubia (teñida) hueca y estúpida que me había odiado desde que en tercero de primaria le había echado pintura roja en su cabello perfecto. Me echó pintura negra encima de mi camisa y comenzó una guerra de pintura en el salón, nos llevaron a dirección y al final la culparon a ella de todo. También sabía que había tenido una aventurita con Justin.
Se plantó frente a nosotros y miró nuestras manos entrelazadas. Una sonrisa burlona se adornó en su cara.
—Oh, corazón, ¿Haciendo tu obra de caridad del día?
—No la he hecho, realmente -Respondió Justin- Pero puedo hacerla ahora.
—¿Qué? -Preguntó sin entender-
—Esa falda te hace ver como puta, es mi obra de caridad del día evitar que hagas el ridículo y que parezcas prostituta.
Ella frunció el ceño pero luego sonrió y me miró.
—Sí que disfrutaste de mi falda hace unos meses.
—Si lo hubiera hecho me hubiera vuelto a acostar contigo -Murmuró Justin-
—Venga, Shannon, ¿no tienes que irte a prostituir a la esquina? No tenemos tiempo para ti -Murmuré fastidiada-
—Vamos, Justin, la odio, pero no tienes que ser malo con ella. No merece que le hagas ilusiones, todo el mundo sabe que no te durará más de una semana -Y se fue-
—No le hagas caso -Gruñó Justin-
—No lo hago -Dije y me encogí de hombros, Justin pasó su brazo por mis hombros y besó me nariz-
—Nos toca juntos la siguiente clase, amor, ¿dónde demonios queda la clase C28? -Preguntó mirando extrañado la hoja con los horarios de sus clases y el mío-
—No sabía que existiera el salón C28 -Murmuré mirando también las hojas-
—Está en el segundo piso.
Dimos unas vueltas buscando la clase, lo encontramos justo a tiempo porque la campana sonó invitándonos a entrar a clases. Me di cuenta de que ya estaba en la clase Christian, el amigo de Justin. También estaba Vanessa, y a pesar de que probablemente me iba a sentar sola, no quería que Justin se sintiera amarrado a mí.
—Mira, es Chrsitian. ¿Por qué no te vas a sentar con él?
—¿Y tú?
—Me las apañaré sola…
—Pero…
—Justin, no quiero que sientas que tienes que estar las 24 horas del día conmigo.
—No tengo problemas con hacer eso -Murmuró sonriendo-
—No, no lo harás.
—Pero _______(TN) -Reclamó como niño pequeño-
—Deja de hacer el tonto -Le dije y lo empujé hasta el asiento de al lado de Christian. Él nos miró-
—Hola tortolitos. ¿Al fin te haces un tiempo para estar con tus amigos?
—Solo porque ella me está obligando -Bufó Justin y yo lo empujé para que se sentara- ¡Puedo solo!
Christian y yo reímos, Justin no me dejó irme hasta que le di un corto beso en los labios. Caminé hasta el final de la clase y me senté en un asiento vacío.
—Hey -No habían pasado más de 10 segundos cuando sentí a Vanessa a mi lado. La miré pero ni siquiera me molesté en saludarla- _______(TN), tenemos que hablar.
—Te escucho -Dije, seria-
—¡Lo siento en serio! Te prometo por todos nuestros años de amistad que mientras tú y Alex eran novios yo jamás lo dejé besarme.
—Cuando me decía que me amaba, ¿lo hacía pensando en ti?
—No lo sé, ________(TN) -Dijo- Sonó sincera así que la dejé continuar-
Entonces una idea vino a mi cabeza, era algo malévola pero tenía que hacerlo, para comprobar hasta que punto su amistad llegaba.
—¿Quieres que te perdone? -Ella asintió levemente con la cabeza- Termina con Alex.
Me miró, completamente sorprendida. Sus ojos azules exorbitantemente abiertos.
—Estás bromeando -Dijo, con una sonrisa tenue que desapareció en cuanto yo negué con la cabeza-_________(TN)…
—Es la única solución, Vanessa. ¿Cómo quieres que confíe en ti si lo prefieres a él sobre mí?
—Jamás lo preferiría a él ¡eres mi mejor amiga!
—Luego de esta clase, le dirás, quiero estar ahí para verlo y cerciorarme.
—_________(TN)… -Gimió-
—Es la única forma, Vanessa, no hay más opción.
Ella cerró los ojos un momento, meditando mi oferta. Con esto demostraría cuánto significaba nuestra amistad para ella.
—Está bien—Su voz era un susurro apenas audible. Nuestra conversación no continuó porque el profesor entró en clase.
Fueron dos largas horas de introducción a nuestro nuevo año universitario. No era nada importante, solo explicarnos los funcionamientos y… otras cosas, por eso era que estaba en la misma clase
con Christian y con Justin, porque mi novio estaba un año más adelante que yo en la universidad y Christian me llevaba por dos.
Cuando el timbre sonó, le dije a Justin que lo vería en el almuerzo. Él me sonrió y besó mi mejilla antes de irse con su grupo de amigos, dejándome con un hormigueo en el lugar en donde sus labios rozaron.
Miré a Vanessa que tenía la mirada perdida.
—¿Vamos ya?
Ella asintió y caminamos en silencio hasta que divisamos a Alex, cuya sonrisa desapareció en cuanto me vio.
—_________(TN)… -Intentó hablar-
—No digas nada -Le pedí con tono serio pero calmado-
—Necesito decirte algo -Susurró Vanessa y la mirada de Alex se dirigió a ella, confundida- Es… importante.
—¿Qué sucede?
—Alex quiero que…
—Ella quiere decirte que te quiere mucho y que yo ya te he perdonado por ser un maldito idiota -Interrumpí. Vanessa me miró sin entender nada, igual que Alex- Entiendo que se quieran, sinceramente no me importa porque acepté ser tu novia solo por despecho a Justin, y eso no estuvo bien, no soy quién para juzgarlos a ustedes, pero antes que nada, quiero preguntarte por qué me pediste ser tu novia si querías a Vanessa.
—Pues… am -Él tartamudeó, pero luego sacudió la cabeza y una media sonrisa adornó su rostro- Porque pensé que ella ya no sentía nada por mí y… pensé en darle celos contigo. Lo siento.
—Y yo quería hacerle a creer a Justin que lo que hacía no me afectaba -Hice una mueca y negué con la cabeza- Estamos en paz, James.
—En paz, Jones -Dijo él- Yo extendí la mano y él la apretó antes de tirar de ella y unirnos en un abrazo. Nosotros nos reímos mientras Vanessa chillaba algo sobre que me odiaba y que casi le dio un infarto por mi culpa, pero luego se unió al abrazo también.
—Bien, los dejo solos para que hagan las cosas que los novios hacen -Dije y reí, antes de dirigirme a la cafetería-
No tenía ganas de buscar a Justin porque probablemente estaba con sus amigos y no quería molestarlo.
Me serví el almuerzo y gruñí cuando vi que ya no quedaba postre.
Malditos cerdos.
Llevé mi bandeja a una mesa que quedaba al lado de la ventana. Me acomodé y comencé a comer, pensando en que ahora todo en mi vida estaba flotando establemente.
—Dios santo, una señorita tan guapa no debería estar sola -Susurró él en mi oído, causándome un escalofrío en mi espina dorsal. Se sentó frente a mí- ¿Le importa si le hago compañía?
—Siento tener que rechazar su oferta, señor, pero tengo novio -Dije haciéndome la tonta. Él rio-
—Apuesto a que no es lo suficientemente bueno para usted -Me siguió el juego-
—Claro que lo es. Es tierno, divertido, extrovertido y sobre todo muy, muy guapo.
—¿Cuanto tan guapo? -Preguntó frunciendo el ceño- De seguro no tanto como yo.
—Mmm -Fingí estar pensándolo- Ambos están muy, muy bien.
Justin se mordió el labio.
—Pero apuesto a que él no le habría guardado un postre.
—¡Oh dios mío al diablo con mi novio me caso contigo! -Chillé antes de coger el postre. Justin soltó una carcajada mientras yo abría con casi desesperación el envase no era cuento nuevo para nadie que yo era una fanática del flan, sobre todo del de chocolate-
—¿No es el postre luego del almuerzo? -Preguntó, riendo-
—Sí, pero esto es encantador -Dije cerrando los ojos, disfrutando del delicioso postre-
—Te guardé el mío también, sé lo mucho que amas el flan -Yo sonreí con mi mejor sonrisa de comercial, pero cuando fui a agarrar el postre Justin lo alejó- No, no, éste tendrás que ganártelo.
—¡Justin! -Reclamé- ¿Cómo?
—Primero, comiendo tu almuerzo antes que el postre.
—Sí, papá, enseguida -Rodé los ojos y me encargué de comer-
—¿Cómo te ha ido con Vanessa? -Preguntó de repente-
—Bien, muy bien.
—Y con Alex.
—Supongo que bien también.
—A considerar por el amistosos abrazo que le diste diría que mejor, ¿no?
Yo rodé los ojos, controlando la carcajada que estaba amenazando con salir de mi garganta. Solo Justin Bieber me hacía querer besarlo entero cuando estaba celoso.
—Por favor, ¡no seas celoso! Solo fue un abrazo de tregua. Él está con Vanessa, ¿sabías?
—Bien, como sea.
Luego de lograr reprimir por completo mi risa seguí comiendo. Mi estómago estaba lleno cuando terminé pero ese postre podía conmigo.
—Listo, dámelo -Chillé como niña pequeña-
—Ven a ganártelo -Dijo con aire seductor- Yo me mordí el labio antes de pararme y sentarme a su lado; nuestra mesa estaba al final del comedor, y pensaba tener una sesión de besos con cierta persona, así que esa ubicación era perfecta para no tener curiosos mirando el espectáculo.
—¿Cómo me lo gano, señor Bieber? -Susurré en su oreja antes de sentarme en sus piernas-
—Como usted estime conveniente, señorita Jones.
Yo sonreí y me abracé de su cuello, para luego dejar un reguero de besos por todo su rostro. Sus manos se posaron en mi cintura, y me atrajeron más a él, dejando nuestros torsos completamente pegados entre ellos.
Besé sus labios delicadamente, los delineé. Cuando quise introducir mi lengua en su boca él no me dejó. Yo gruñí sobre sus labios y le tiré el cabello con mi mano derecha, ya que al estar mis brazos envueltos en su cuello tenía un perfecto alcance de éste.
—Auuch, no te lo estás ganando, niña mala.
—Pues tú no me estás ayudando -Bufé- Otra vez lo besé y él otra vez no me dio el acceso que necesitaba, así que mordí su labio inferior, Justin soltó un leve gemido, abriendo su boca involuntariamente dejándome el acceso que necesitaba.
Sonreí, complacida sobre el beso y exploré su boca, que en tan solo tres semanas ya conocía perfectamente bien y que no me cansaba de conocer.
—_________(TN) -Murmuró con voz ronca, advirtiéndome, pero yo me reí e hice caso omiso, seguí besándolo, más fervientemente. En un disparate de rebeldía moví mis caderas sobre él. -Gruñó- Joder, -________(TN), que a ti no te pase nada está bien pero soy un hombre y no puedo ocultar mi evidente excitación.
—Mmm, alguien está en aprietos -Susurré y mordí el lóbulo de su oreja un segundo antes de volver a mover mis caderas sobre él. Gimió levemente y yo sonreí remojando mis labios, sintiendo el bulto de sus pantalones despertando.
—¿Te complace torturarme? -preguntó con voz ronca, yo solté una risita y besé su cuello, para luego tomar el envase de flan y levantarme de sus piernas antes de que pudiera agarrarme- _________(TN) vuelve aquí -Gruñó-
Yo me senté de piernas cruzadas en la siguiente mesa, mientras abría divertida el envase del flan y me lo comenzaba a comer con el dedo.
—Ven por mí -Murmuré riendo-
—Sabes que no puedo -Casi susurró- Sus ojos oscurecidos me estaban fulminando
—Oh, qué pena. ¿Por qué no puedes?
Saqué más flan con mi dedo, lo chupé, lentamente. La mirada de Justin posada en ese punto. Sus ojos oscureciéndose cada vez más ¡oh no pensé que fuera tan divertido jugar con él!
—________(TN) -Murmuró otra vez-
Me acerqué otra vez a él. Volví a sentarme en sus piernas. Saqué otro poco de flan con mi dedo y lo acerqué a su boca.
—¿Gustas? -Pregunté, mordiéndome el labio inferior-
Justin no lo dudo y lamió mi dedo, de una forma tan erótica que ahora el juego se estaba volviendo en mi contra, sin despegar sus ojos mieles ahora negros ningún momento de los míos.
—Mmm, Justin -Gemí en su oído, con cuidado. Él gruñó antes de envolverme en sus brazos y obligarme a besarlo y nuestras lenguas entraron en una batalla por dominar-
—Te odio, _______(TN). Vas a volverme loco, no puedes hacer esto en público, no es gracioso.
—Me pediste que me lo ganara, no -Susurré en su oído, bajé a su cuello y lo mordí, dejando una marca bastante evidente-
—¿Sabías que el sexo aquí es ilegal?
La voz de Vanessa me hizo dar un respingo, me bajé de las piernas de Justin y me senté a su lado, fulminándola con la mirada. Ella tenía un semblante divertido y Alex que estaba a su lado también tenía uno.
—Oh, Justin -Murmuró Vanessa negando con la cabeza- Mira lo que esta vampiresa le ha hecho a tu cuello.
—________(TN) -Murmuró Justin en tono de regaño-
—Uy, qué enfadón -Rio Vanessa-
—Hola, Vanessa, yo estoy bien, ¿y tú? -Preguntó el sarcástico-
—Hola, Biebs -Dijo ella, divertida-
—Hola, Vanessa -Murmuró Justin de mala gana- James.
—Bieber.
—Uy por Dios, ¿Qué no pueden ser mejores amigos o algo? Sería divertido -Dijo Vanessa y río-
—Ay ¿te imaginas las citas dobles? -Estuve de acuerdo. Por las quejas de Justin y Alex ellos no lo estaban, nosotras solo atinamos a reír-
Cuando el timbre sonó, le dije a Justin que lo vería en el almuerzo. Él me sonrió y besó mi mejilla antes de irse con su grupo de amigos, dejándome con un hormigueo en el lugar en donde sus labios rozaron.
Miré a Vanessa que tenía la mirada perdida.
—¿Vamos ya?
Ella asintió y caminamos en silencio hasta que divisamos a Alex, cuya sonrisa desapareció en cuanto me vio.
—_________(TN)… -Intentó hablar-
—No digas nada -Le pedí con tono serio pero calmado-
—Necesito decirte algo -Susurró Vanessa y la mirada de Alex se dirigió a ella, confundida- Es… importante.
—¿Qué sucede?
—Alex quiero que…
—Ella quiere decirte que te quiere mucho y que yo ya te he perdonado por ser un maldito idiota -Interrumpí. Vanessa me miró sin entender nada, igual que Alex- Entiendo que se quieran, sinceramente no me importa porque acepté ser tu novia solo por despecho a Justin, y eso no estuvo bien, no soy quién para juzgarlos a ustedes, pero antes que nada, quiero preguntarte por qué me pediste ser tu novia si querías a Vanessa.
—Pues… am -Él tartamudeó, pero luego sacudió la cabeza y una media sonrisa adornó su rostro- Porque pensé que ella ya no sentía nada por mí y… pensé en darle celos contigo. Lo siento.
—Y yo quería hacerle a creer a Justin que lo que hacía no me afectaba -Hice una mueca y negué con la cabeza- Estamos en paz, James.
—En paz, Jones -Dijo él- Yo extendí la mano y él la apretó antes de tirar de ella y unirnos en un abrazo. Nosotros nos reímos mientras Vanessa chillaba algo sobre que me odiaba y que casi le dio un infarto por mi culpa, pero luego se unió al abrazo también.
—Bien, los dejo solos para que hagan las cosas que los novios hacen -Dije y reí, antes de dirigirme a la cafetería-
No tenía ganas de buscar a Justin porque probablemente estaba con sus amigos y no quería molestarlo.
Me serví el almuerzo y gruñí cuando vi que ya no quedaba postre.
Malditos cerdos.
Llevé mi bandeja a una mesa que quedaba al lado de la ventana. Me acomodé y comencé a comer, pensando en que ahora todo en mi vida estaba flotando establemente.
—Dios santo, una señorita tan guapa no debería estar sola -Susurró él en mi oído, causándome un escalofrío en mi espina dorsal. Se sentó frente a mí- ¿Le importa si le hago compañía?
—Siento tener que rechazar su oferta, señor, pero tengo novio -Dije haciéndome la tonta. Él rio-
—Apuesto a que no es lo suficientemente bueno para usted -Me siguió el juego-
—Claro que lo es. Es tierno, divertido, extrovertido y sobre todo muy, muy guapo.
—¿Cuanto tan guapo? -Preguntó frunciendo el ceño- De seguro no tanto como yo.
—Mmm -Fingí estar pensándolo- Ambos están muy, muy bien.
Justin se mordió el labio.
—Pero apuesto a que él no le habría guardado un postre.
—¡Oh dios mío al diablo con mi novio me caso contigo! -Chillé antes de coger el postre. Justin soltó una carcajada mientras yo abría con casi desesperación el envase no era cuento nuevo para nadie que yo era una fanática del flan, sobre todo del de chocolate-
—¿No es el postre luego del almuerzo? -Preguntó, riendo-
—Sí, pero esto es encantador -Dije cerrando los ojos, disfrutando del delicioso postre-
—Te guardé el mío también, sé lo mucho que amas el flan -Yo sonreí con mi mejor sonrisa de comercial, pero cuando fui a agarrar el postre Justin lo alejó- No, no, éste tendrás que ganártelo.
—¡Justin! -Reclamé- ¿Cómo?
—Primero, comiendo tu almuerzo antes que el postre.
—Sí, papá, enseguida -Rodé los ojos y me encargué de comer-
—¿Cómo te ha ido con Vanessa? -Preguntó de repente-
—Bien, muy bien.
—Y con Alex.
—Supongo que bien también.
—A considerar por el amistosos abrazo que le diste diría que mejor, ¿no?
Yo rodé los ojos, controlando la carcajada que estaba amenazando con salir de mi garganta. Solo Justin Bieber me hacía querer besarlo entero cuando estaba celoso.
—Por favor, ¡no seas celoso! Solo fue un abrazo de tregua. Él está con Vanessa, ¿sabías?
—Bien, como sea.
Luego de lograr reprimir por completo mi risa seguí comiendo. Mi estómago estaba lleno cuando terminé pero ese postre podía conmigo.
—Listo, dámelo -Chillé como niña pequeña-
—Ven a ganártelo -Dijo con aire seductor- Yo me mordí el labio antes de pararme y sentarme a su lado; nuestra mesa estaba al final del comedor, y pensaba tener una sesión de besos con cierta persona, así que esa ubicación era perfecta para no tener curiosos mirando el espectáculo.
—¿Cómo me lo gano, señor Bieber? -Susurré en su oreja antes de sentarme en sus piernas-
—Como usted estime conveniente, señorita Jones.
Yo sonreí y me abracé de su cuello, para luego dejar un reguero de besos por todo su rostro. Sus manos se posaron en mi cintura, y me atrajeron más a él, dejando nuestros torsos completamente pegados entre ellos.
Besé sus labios delicadamente, los delineé. Cuando quise introducir mi lengua en su boca él no me dejó. Yo gruñí sobre sus labios y le tiré el cabello con mi mano derecha, ya que al estar mis brazos envueltos en su cuello tenía un perfecto alcance de éste.
—Auuch, no te lo estás ganando, niña mala.
—Pues tú no me estás ayudando -Bufé- Otra vez lo besé y él otra vez no me dio el acceso que necesitaba, así que mordí su labio inferior, Justin soltó un leve gemido, abriendo su boca involuntariamente dejándome el acceso que necesitaba.
Sonreí, complacida sobre el beso y exploré su boca, que en tan solo tres semanas ya conocía perfectamente bien y que no me cansaba de conocer.
—_________(TN) -Murmuró con voz ronca, advirtiéndome, pero yo me reí e hice caso omiso, seguí besándolo, más fervientemente. En un disparate de rebeldía moví mis caderas sobre él. -Gruñó- Joder, -________(TN), que a ti no te pase nada está bien pero soy un hombre y no puedo ocultar mi evidente excitación.
—Mmm, alguien está en aprietos -Susurré y mordí el lóbulo de su oreja un segundo antes de volver a mover mis caderas sobre él. Gimió levemente y yo sonreí remojando mis labios, sintiendo el bulto de sus pantalones despertando.
—¿Te complace torturarme? -preguntó con voz ronca, yo solté una risita y besé su cuello, para luego tomar el envase de flan y levantarme de sus piernas antes de que pudiera agarrarme- _________(TN) vuelve aquí -Gruñó-
Yo me senté de piernas cruzadas en la siguiente mesa, mientras abría divertida el envase del flan y me lo comenzaba a comer con el dedo.
—Ven por mí -Murmuré riendo-
—Sabes que no puedo -Casi susurró- Sus ojos oscurecidos me estaban fulminando
—Oh, qué pena. ¿Por qué no puedes?
Saqué más flan con mi dedo, lo chupé, lentamente. La mirada de Justin posada en ese punto. Sus ojos oscureciéndose cada vez más ¡oh no pensé que fuera tan divertido jugar con él!
—________(TN) -Murmuró otra vez-
Me acerqué otra vez a él. Volví a sentarme en sus piernas. Saqué otro poco de flan con mi dedo y lo acerqué a su boca.
—¿Gustas? -Pregunté, mordiéndome el labio inferior-
Justin no lo dudo y lamió mi dedo, de una forma tan erótica que ahora el juego se estaba volviendo en mi contra, sin despegar sus ojos mieles ahora negros ningún momento de los míos.
—Mmm, Justin -Gemí en su oído, con cuidado. Él gruñó antes de envolverme en sus brazos y obligarme a besarlo y nuestras lenguas entraron en una batalla por dominar-
—Te odio, _______(TN). Vas a volverme loco, no puedes hacer esto en público, no es gracioso.
—Me pediste que me lo ganara, no -Susurré en su oído, bajé a su cuello y lo mordí, dejando una marca bastante evidente-
—¿Sabías que el sexo aquí es ilegal?
La voz de Vanessa me hizo dar un respingo, me bajé de las piernas de Justin y me senté a su lado, fulminándola con la mirada. Ella tenía un semblante divertido y Alex que estaba a su lado también tenía uno.
—Oh, Justin -Murmuró Vanessa negando con la cabeza- Mira lo que esta vampiresa le ha hecho a tu cuello.
—________(TN) -Murmuró Justin en tono de regaño-
—Uy, qué enfadón -Rio Vanessa-
—Hola, Vanessa, yo estoy bien, ¿y tú? -Preguntó el sarcástico-
—Hola, Biebs -Dijo ella, divertida-
—Hola, Vanessa -Murmuró Justin de mala gana- James.
—Bieber.
—Uy por Dios, ¿Qué no pueden ser mejores amigos o algo? Sería divertido -Dijo Vanessa y río-
—Ay ¿te imaginas las citas dobles? -Estuve de acuerdo. Por las quejas de Justin y Alex ellos no lo estaban, nosotras solo atinamos a reír-
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