viernes, 2 de agosto de 2013




•La niñera• |Capítulo 11|

(Desde aquí, la historia será narrada por rayita y de a veces por Justin (quizás), ya no más narrador omnisciente)

5 minutos exactos de silencio absoluto me hicieron volver a la realidad; no podía, no iba a dejar que aquel chico que alguna vez fue mi amigo —o al menos eso era lo que yo creía— me ganara.

Una sensación extraña envolvió mi estómago.

Aún le quería.

No de querer de querer de… querer… sólo querer de… apreciarlo por… por…

Oh dios, ya estaba volviéndome loca.

No, definitivamente no iba a acostarme con Justin porque el muy desgraciado y estúpido cerdo sátiro lo quería así.

—Justin, tú y yo necesitamos hablar -Casi lo susurré, Justin estaba sentado en la silla comiendo un sándwich con Jaxon y Jazzy, se giró y me miró extrañado, luego miró a sus hermanos.
—Vuelvo enseguida, no hagan nada malo -Dijo él y se levantó de la silla- caminé hasta el patio delantero con Justin detrás al salir, la oscura y fría noche me envolvió un escalofrío recorrió mi cuerpo y tuve que apretar los dientes para evitar que castañearan.
—Justin, lo que pasó arriba estuvo muy, muy mal -Dije yo negando con la cabeza el ceño fruncido de Justin fue casi instantáneo-
—¿Sabes? Este comportamiento tuyo ya no me está resultando extraño -Dijo él, con tono casi imperceptiblemente molesto—. Sucede algo y luego… simplemente te arrepientes… ¿Por qué?

¿Por qué? Una pregunta difícil, a decir verdad  Justin era apuesto, en eso no había lugar a dudas, tampoco había dudas en la parte de que cualquier chica quisiera estar en mi lugar ahora, pero si había dudas en algo llamado… confiar. ¿Qué había sobre eso? ¿Cómo podría confiar en alguien que me lastimó tanto? ¿Tenía miedo de… salir herida de nuevo?

Lo que no entendía era por qué tenía miedo ahora, ya no sentía nada por Justin, ni si quiera un mínimo cariño, ¿Verdad? ¿Entonces?

¿Tenía miedo de sentir… algo de nuevo?

—Sería mucho más fácil si no estuvieras acechándome todo el tiempo -Dije sobándome los brazos para darme aunque fuese algo de calor-
—¿Por qué tienes miedo? ¿Es porque Drake te hizo daño? ¿O quizás porque Alex se fue? __________(TN), no tenemos ningún compromiso el uno con el otro, sólo sé que ambos necesitamos.

<<Tú fuiste quien me hizo el peor de los daños>>

—Si te refieres a si no lo hago porque me lastimaron, no es así, a ambos los olvidé, y a pesar de que a Alex aún lo aprecio mucho. Principalmente no pienso estar… contigo porque sería poco ético. Como te habrás fijado, entregarse a una persona, Justin, no es un juego solamente, es algo en lo que se debe involucrar el corazón, no sólo las hormonas sé que esa no es precisamente tu filosofía, pero sí es la mía.
—Bien, _________(TN), como quieras, dejaré de acecharte -Dijo su repentino cambio de actitud fue demasiado poco discreto… en ese momento me odié por seguir conociéndolo tan bien como lo hacía hace 11 años, el único problema es que ese de allí era Justin, no mi Justin-

Sabía que él tramaría algo para poder conseguir lo que quería, pero no iba a preocuparme porque yo no iba a caer, no de nuevo.

—Entonces, creo que empezaré disculparme por lo que hice hace 11 años -Dijo y luego miró al sendero que recorría la calle, alumbrado por las farolas-. ¿Quieres que caminemos un rato?

Dirigí mi vista hacia donde él miraba, y quise salir corriendo, lo más lejos de Justin que fuera posible, pero por alguna razón que no sabría explicar, quise aceptar.

—Supongo que está bien -Respondí casi en un susurro, de nuevo apretando mis dientes para que no castañearan-
—Voy a traer a mis hermanos -Dijo él y desapareció por el umbral de la puerta-

El frío era corpulento, tanto, que estuve apunto de entrar y ponerme un chaleco, pero al menos el frío congelaba mis emociones.

Pero también mi cerebro y desde mi punto de vista eso no era nada bueno, no con Justin diciendo que no va a “acecharme”.

Lo primero que vi salir de la casa fueron ambos niños corriendo con sus cortas extremidades, riendo, felices por la vida, me recordaban a mí y a Justin, cuando no teníamos preocupaciones, cuando sólo éramos nosotros dos y no uno intentando echarle un polvo constantemente con el otro. Cuando ninguno de los dos tenía pensando crecer, cuando ninguno quería crecer. Había sido, a pesar de todo, los mejores años de mi vida. Y ahora, con 19 años, deseaba volver el tiempo atrás y nunca haber crecido, no quería las preocupaciones tontas de adultos, sólo quería ser una niña de nuevo, quería volver atrás.

Justin y yo caminamos en silencio los primeros tres minutos, mientras Jaxon y Jazzy corrían y reían unos metros más adelante.

—¿Por qué lo hiciste? -Susurré, sin despegar la vista del suelo. No tuve que mirar para saber que Justin me miraba como si no entendiera nada.
—¿Qué cosa? -Preguntó, con tono extrañado-
—¿Por qué saliste de mi vida? Eso… pensé que éramos amigos -Me crucé de brazos intentando darme calor,  a
 esa altura, me arrepentía rotundamente de no haber traído un abrigo. El frío era aún más vigoroso en ese lugar, y no nos habíamos alejado casi nada, los recuerdos eran fríos.

En vez de responder, él se sacó la chaqueta de cuero y me la puso encima y a pesar de que el cuero no era el mejor remedio para el frío, me ayudó un poco. Sinceramente habría esperado todo menos eso.

—Creo que debiste traer un abrigo o algo -Murmuró bajito, mientras miraba al suelo y analicé su perfil, él lucía algo… no lo sé… se veía triste por alguna razón.
—Gracias pero… no me has respondido -Insistí-

Justin no dijo nada de nuevo, y ya comenzaba a desesperarme, pero en vez de volver a preguntar, también me quedé en silencio.

—Si te lo digo, no vas a creerme -Dijo luego de un minuto completo de silencio, con las risas de los hermanos de Justin de fondo-
—¿Por qué no iba a creerte?
—__________(TN)… ya ni si quiera importa.

Bien, eso dolió más de lo que debería.

—Quizás a ti no te importe, pero a mí sí me importa -Ladré- La respuesta es tan simple, Justin. ¿Querías tener amigos hombres y no una chica que te obligaba a tomar té con ella? ¿Yo era demasiado aburrida para ti? Yo entiendo que quizás… yo no era lo que se decía tu amiga perfecta, siempre fuimos muy diferentes. Sólo te pido una respuesta, nada más

Justin soltó una pequeña risita, quizás recordando cómo yo lo obligaba a tomar té conmigo, y él sólo aceptaba porque le gustaba consentirme, y ya que él era un año mayor, siempre buscaba la forma de hacerme sentir bien, como si tuviera que protegerme.

—No es nada de eso, ni siquiera te acercas, preciosa.

Y por alguna razón, algún motivo extraño, por primera vez, me gustó que me llamara preciosa.

—¿Entonces?

Él suspiró.

—Vale, voy a decirte, sólo si me prometes no reírte, no burlarte, y no decir que soy un completo cobarde y un estúpido total, aunque supongo que ya crees todo eso de mí, pero agradecería que no me lo repitieras.

Lo miré, expectante.

—Bueno… resulta que… es que yo en ese momento… estaba—Se desordenó el pelo. Yo sabía que desde pequeño ese acto significaba “Nervios” con la diferencia de que este Justin era tan diferente al Justin anterior; seguro, intimidante, apuesto cada paso que él daba transportaba tanta confianza e infalibilidad, que ya no recordaba cómo era verlo así de nervioso.

En ese momento, mi estómago se revolvió, repentinamente estaba igual de nerviosa que él, aunque yo no estaba segura de por qué exactamente.

—El caso es que…—Comenzó de nuevo Justin—… el caso es que me gustabas mucho y tú pues… sólo me querías como amigo, y me sentía tan, tan fuera de lugar e incómodo cuando te acercabas. Llámame estúpido porque se podría decir que esa fue la primera vez que estuve enamorado, y no porque tuviera 9 años significa que eso sea imposible, de verdad te quería mucho, Sabía que nuestra amistad era demasiado hermosa como para perderla, así que decidí alejarme de ti por un tiempo, para olvidarme de ti. El problema fue que el tiempo pasó, tú no te acercaste a mí y yo pensé que ya no… querías ser mi amiga… entonces me alejé y… bueno, sin ti a mi lado…ya viste, me convertí en el estúpido sátiro y narcisista que tanto odias.



•La niñera• |Capítulo 14|

—El caso es que…—Comenzó de nuevo Justin—… el caso es que me gustabas mucho y tú pues… sólo me querías como amigo, y me sentía tan, tan fuera de lugar e incómodo cuando te acercabas. Llámame estúpido porque se podría decir que esa fue la primera vez que estuve enamorado, y no porque tuviera 9 años significa que eso sea imposible, de verdad te quería mucho, Sabía que nuestra amistad era demasiado hermosa como para perderla, así que decidí alejarme de ti por un tiempo, para olvidarme de ti. El problema fue que el tiempo pasó, tú no te acercaste a mí y yo pensé que ya no… querías ser mi amiga… entonces me alejé y… bueno, sin ti a mi lado…ya viste, me convertí en el estúpido sátiro y narcisista que tanto odias.

Exactamente, esa no era la respuesta que esperaba recibir, era incluso improbable.

—¿Cómo? -Pregunté, queriéndome cerciorar de lo que había dicho Justin. Si esa confesión, suponiendo que fuera verdad, entonces significaba que yo no tenía motivos para odiarlo o no perdonarlo por lo que me había hecho.
—Oh, no me hagas repetirlo de nuevo -Bufó-

Podría haberlo perdonado, haberle dicho que entendía completamente sus razones o incluso podría haberle dicho que a mí también me gustaba, pero eso de “No me hagas repetirlo de nuevo” sólo me daba a entender lo arrogante que era y lo mucho que odiaba perder la dignidad ante una chica, seguía siendo un bastardo.

—Oh, perdón, olvidaba que eran las chicas las que te declaraban su amor eterno solamente -Murmuré sarcástica-
—Uhm, ¿Y ahora se puede saber porque se enfadó Señorita Sensible?
—No estoy enfadada, sólo que tu actitud me exaspera considerablemente.
—Entonces… Emm… no sé si pueda hacer algo para que dejes de odiarme.
—No creo, pero gracias por participar.

El entorno se volvió frío de repente, y no necesariamente por el frío ambiental. Nos volvimos fríos. Nuestro entorno ya no era nuestro, lo que fuimos entonces, ya no lo somos. Ya no lo seremos.

Ese no es Justin, mi amigo de dientes torcidos. Ese era Justin, el apuesto galán de cine que hace delirar a toda chica que se le cruza en el camino, y eso era odioso.

Bueno, no era que fuera muy fácil evitar ser apuesto, pero sí podía haber evitado ser un maldito mujeriego y…

¡Ah! ¡Quería estrangularlo hasta que volviera a ser como antes!

—Mmm… _______(TN)—Me llamó.
—¿Qué? -Pregunté seca-
—Lo lamento -Casi susurró, y sabía que lo decía en serio desde pequeño, cada vez que tenía que disculparse de algo, su voz se reducía a un susurro su orgullo era bastante elevado-

No lo somos. Podemos serlo.

<<¿Amigos otra vez?>>

Casi creí que esa había sido la voz de mi conciencia preguntándome si podría darle una nueva oportunidad a Justin, pero cinco segundos más tarde me di cuenta de que él era quien me había preguntado aquello.

Lo miré con cuidado a sus ojos miel. ¿Debería creerle? Y más importante aún ¿Podría creerle?

—¿_________(TN)?—Me llamó, esperando por una respuesta.

Sí… no… si… no.


—Supongo que si dejaras de flirtear conmigo podría aceptar eso -Murmuré-
—Bien, como quieras -Rodó los ojos y luego me sonrío- ¿Amigos? -Tendió su mano a mí en forma de trato, la analicé 10 segundos antes de tomarla todo parecía ser perfecto, pero había algo allí, algo que yo estaba dejando pasar pero no sabía qué-

Jazzy gritó el nombre de Justin para que fuera a empujarla en el columpio. Él fue enseguida mientras yo lo seguía por detrás me senté en el columpio que estaba justo al lado del de Jazzy, mientras me mecía suavemente y Jaxon jugaba con la tierra justo al frente de nosotros, y tendría que bañarlo cuando llegáramos a casa.

—¡Más fuerte, Justin! -Alegó la pequeña rubia haciendo un mueca desconforme Justin suspiró y siguió empujandola. Cuando Jazzy estuvo conforme con la velocidad, Justin se apartó y se apoyó en las cadenas de mi columpio.
—No se cansan, jamás -Murmuró negando con la cabeza, pero su tono era divertido yo solté una pequeña risita-
—Ya ves, la estás pagando. Tú le hacías lo mismo a tus padres, sólo que peor—Reí yo al recordar que cuando pequeño, Justin tenía un pequeño problema de hiperactividad-
—Lo sé -Dijo y hubieron unos segundos de silencio-. ¿Recuerdas la vez que yo te estaba empujando en este mismo columpio?

Yo me reí fuertemente.

—Sí, te golpeaste la cabeza con él al empujarme -Dije, apenas respirando al recordar el momento.
—Sí, no fue tan gracioso -Dijo haciendo una mueca y se puso detrás de mí-¿Quieres que te empuje?
—¿Para que te golpees de nuevo? ¡Claro! Justin río y empujó el columpio de las cadenas  no iba a poder pegarse en la cara con el columpio porque ya no tenía ocho años y el columpio no alcanzaba su cara, además que según mi perspectiva, Justin Bieber eran tan perfecto que dudaba que recordara cómo hacer el ridículo, lo cual era bastante decepcionante-
—Eso no va a pasar de nuevo.

Cuando tuve suficiente impulso, Justin cambió de lugar apoyado en los barrotes que sostenían los columpios.

—Habría sido divertido -Dije riendo 10 segundos después salté del columpio y me puse al lado de Justin—. ¿Qué hora es?
—Las diez por lo menos -Se encogió de hombros- No tengo reloj.






No hay comentarios:

Publicar un comentario